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Un hombre quiso asaltar el negocio en el que siempre compraba y le pegaron dos tiros

El supuesto asaltante habría confesado que decidió cometer el delito porque necesitaba obtener la plata de manera urgente Antes de ser herido por un guardia, el supuesto ladrón le dijo: “quedate quieto o sos boleta”. Aseguran que la zona es muy peligrosa
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PIDIENDO AYUDA. El supuesto asaltante herido ruega por atención mientras dos policías lo custodian. foto enviada por facebook

“¿Por qué entraste a robar, si acá te conocemos? ¡Si necesitabas algo lo hubieses pedido!”, reclamaron los empleados, entre enojados y conmovidos, en una escena que de la que fueron testigos varios vecinos. El aludido no respondía. Sólo lloraba. Cinco minutos antes había ingresado a la distribuidora “La Rotonda Lácteos” con un arma para cometer un asalto y un empleado de seguridad le pegó dos balazos, uno en el estómago y otro en la pierna izquierda.

Fue tan sangriento el episodio que se vivió ayer pasada las 13 en la avenida Kirchner al 2.300 que ninguno de los testigos quiso dar su nombre completo. “Ese hombre andaba en una Peugeot Partner blanca sin patente que quedó en marcha acá a la vuelta. Por lo que nos contaron los muchachos que trabajan en ese local, el tipo entró y le pegó un culatazo al guardia en la cabeza. Después le puso el caño en la nuca y le dijo que no se moviera. El de seguridad entonces agarró el arma con la mano derecha, la pasó por debajo de su brazo izquierdo sin darse vuelta, y le disparó”, contó Juan, un hombre que trabaja en un taller mecánico, cercano al local de lácteos.

“Los dos tiros sonaron muy parecido al escape de algunas motos. Cuando salí a ver por la verja, no pasaba nada. Al llegar a la esquina nos contaron lo que había pasado y de lejos pudimos ver al hombre herido. Tenía un boquete al costado de las costillas, donde le metieron el tiro. Una mujer que iba saliendo del negocio nos dijo que estaba llorando”, contó Pablo, quien vive muy cerca del local. Con él estaba Cintia, que relató que “los chicos que atienden nos dijeron que lo conocen al ladrón, que siempre iba a comprar ahí, que lo veían muy seguido. Después de que le pegaron los tiros, él les dijo que lo había hecho porque necesitaba la plata”.

“Sos boleta”

Un encargado de “La Rotonda” consultado por LA GACETA dijo que no podía decir nada porque no estaban sus jefes, y que todos los empleados que habían estado en el momento del intento de robo se habían ido a declarar. Sin embargo, fuentes policiales confiaron que, según las declaraciones, el ladrón había amenazado de muerte al guardia, que es suboficial principal del Ejército Argentino. “Quedate quieto o sos boleta”, fue lo último que dijo el asaltante antes de recibir los dos disparos. El herido fue identificado como Claudio Magistretti, de 46 años, domiciliado en Yerba Buena.

“La Policía llegó ahí nomás. A los cinco minutos vimos el patrullero con las sirenas puestas y entrando en contramano. Pero la ambulancia tardó más de 40 minutos. Por lo que pude escuchar que hablaban dos policías, el arma que tenía el ladrón parecía de juguete”, afirmó Alfredo, quien también trabaja cerca de allí y pudo ver todo.

Pocos minutos antes de las 14 ingresó una camilla del 107 al negocio y se lo llevó. El ladrón, que estaba vestido con una remera violeta y una campera blanca, se tapó la cara al salir para que nadie lo viera. Fue llevado al Centro de Salud, lugar al que llegó en estado delicado por el disparo que le impactó en la parte izquierda del estómago.

La fiscala Adriana Giannoni ordenó la aprehensión del herido y que consigne una custodia policial para que lo vigile en el hospital. Ordenó además que no se aprehendiera al guardia que realizó los disparos.

“Es una zona horrible”


“En este lugar se pueden ver todo tipo de delitos. Hay arrebatos, abren las puertas de los autos estacionados, asaltan a plena luz del día. A mi sobrina, de 24 años, dos motociclistas le quitaron el celular a punta de pistola a la siesta. Es una zona verdaderamente horrible”, confió Cintia.

El taller mecánico, por su parte, no escapó a la inseguridad. “Acá le viven robando a los clientes, sobre todo cuando dejan estacionados los autos. Pero hay de todo. Si te parás durante un par de horas vas a ver cinco o seis robos o asaltos. Incluso nos tocó a nosotros cuando cuatro tipos llegaron en dos motos. Se bajaron tres armados y nos quitaron un poco de plata del negocio y nuestros celulares. No pudimos reconocerlos porque jamás se sacaron los cascos”, relató Juan.

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