Un hombre discutió con su mujer, mató a su hija y después se suicidó cortándose las venas

29 Nov 2012

Primero tuvo que romper el mosquitero para abrir la puerta de madera. Al ver la sangre derramada en el suelo y el cuerpo de su primo tirado boca abajo, el hombre tomó las rejas con sus brazos y, de una manera que no puede explicarlo, las dobló. Así logró ingresar a la casa ubicada en la parte de atrás del pasaje San Juan 276, en Lules. En la habitación estaba el cuerpo sin vida de Ayelén Sofía Olivera, de tan sólo seis años. Con un cuchillo le habían producido un profundo corte en la garganta.

La pequeña vivía en esa vivienda junto a sus padres Javier Ramón Olivera, de 34 años, y Cinthia López, de 27. La pareja había comenzado a convivir hace siete años y tuvieron que luchar con una extraña enfermedad de su hija que producía retardos en su crecimiento.

El martes a la noche, los concubinos habrían discutido. Olivera le habría ordenado a López que vaya a la casa de unos familiares, y que cuando se calmara, él la iría a buscarla con su hija, según informaron los allegados a los investigadores. Entonces se quedó solo con la pequeña.

Desgarradora escena

Al ver que el hombre no iba a buscarla, Cinthia López regresó más tarde a la casa. Encontró las puertas cerradas con candado. Fue un primo de Olivera el que forzó la entrada para poder ingresar. Adentro se encontraron con la desgarradora escena.

El jefe de la comisaría de Lules, Jorge Pereyra, comentó que alrededor de la 1 una mujer que no se identificó llamó al 101 y les dijo que había una persona muerta en el barrio San Isidro. Los policías que llegaron al lugar contaron que Olivera estaba tirado en el suelo del comedor.

El hombre fue trasladado al hospital de Lules, y más tarde al Centro de Salud, donde falleció a las 6.50. Se había producido un profundo corte en la muñeca derecha, y al parecer se llevó el cuchillo al cuello, pero ya no tenía fuerzas. Una herida superficial quedó marcada sobre la piel.

El cuerpo de la pequeña Ayelén estaba en su cama, boca arriba. El arma homicida fue un cuchillo con cabo de madera, cuya hoja medía unos 25 centímetros. El corte en el cuello era de tal magnitud, que una fuente policial dijo que, literalmente, la había degollado. El primer informe médico forense dice que murió por un shock hipovolémico (grave pérdida de sangre).

La pequeña tenía un corte en uno de sus brazos, lo que hizo suponer que intentó cubrirse cuando su padre la atacó. Al lugar llegaron los jefes de la Regional Oeste Raúl Ferreira y Ricardo Ledesma y personal a cargo del fiscal Diego López Ávila.

Una pareja "normal"

En el barrio San Isidro estaban devastados. En la cara de los vecinos y de los familiares de Olivera se observaba la desazón. Elena, que vive en esa cuadra, comentó que vio a la pareja la noche anterior en la vereda, abrazados.

En el frente de la vivienda viven José y su esposa, bisabuelos de Ayelén. La casa donde ocurrió la tragedia está ubicada en la parte de atrás del terreno, separada por un portón. Ambos son personas de avanzada edad, y afirman que no escucharon nada. Tampoco los vecinos. "La escuchamos a ella que gritaba que la chiquita estaba muerta, pero creímos que había sido por los problemas de salud que tenía", contó una mujer que acompañaba a los ancianos.

Los allegados también afirman que se trataba de una pareja normal, a la que nunca vieron discutir. Sin embargo, compañeros de trabajo de Olivera les dijeron a los investigadores que el hombre celaba mucho a su mujer, según comentó una fuente con acceso a la causa. También contaron que no era la primera vez que él la enviaba a casa de otro familiar, hasta que se tranquilizara. Aún así, nadie se imaginó este final.

Ayelén será sepultada hoy. A pesar de su enfermedad asistía a un jardín de infantes de la ciudad. Dos veces al año tenía que viajar al hospital Garrahan y la familia recibía un subsidio del Gobierno para su tratamiento.

Cinthia López estaba ayer en San Miguel de Tucumán con unos tíos. Ella es oriunda de Buenos Aires y sus padres viajaron para acompañarla. Según trascendió, volvería a vivir a su provincia natal.

Javier Olivera era empleado municipal y también trabajaba como telefonista en una empresa de remises. En sus tiempos libres, lavaba autos frente a su casa.

La causa en Tribunales

¿Cómo sigue la investigación?

El fiscal Diego López Ávila le tomará declaración a la madre de Ayelén y los investigadores profundizarán el interrogatorio a vecinos y familiares.

¿Sigue la causa con el homicida muerto?

No, pero para esto el fiscal debe descartar que no intervinieron otras personas en el hecho. Recién entonces deberá cerrar la investigación.

¿Cuáles son las hipótesis?

Por ahora hay una sola. Que la pareja discutió y que el hombre mató a su hija con un cuchillo y luego se quitó la vida, en medio de un ataque nervioso o psiquiátrico.

¿Se indagará en la vida de la pareja?

Si la única hipótesis se corrobora, se cerrará la investigación. Al haber fallecido el homicida, son irrelevantes los datos íntimos de los padres de Ayelén.

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