Cómo identificar los vínculos adictivos

02 Jun 2011
A veces por una cuestión económica, por miedo al cambio, por no querer arriesgar o por comodidad, algunas personas se quedan con lo malo conocido antes que con lo bueno por conocer. "Por lo general, se trata de personalidades dependientes, que tienden a crear vínculos adictivos. Cuando la otra parte tampoco ayuda al cambio -en el caso de una pareja por ejemplo- la situación se hace más difícil, porque ya no se habla de un solo miembro, sino de un sistema", advierte la psicóloga Florencia Alzogaray, especialista en terapia sistémica, familiar y sexología clínica educacional a la que consultó LA GACETA.

"Estas personas, a las que les cuesta mucho cortar los vínculos aunque ya estén desgastados repiten este comportamiento en todos los ámbitos. Les cuesta hacer un corte con los padres, aunque ya estén casados y con hijos; siguen pendientes de lo que pasa en la casa paterna, aunque estén casados, o no pueden cortar con su ex mujer. Puede que también tengan un trabajo rutinario, que no les trae satisfacciones y no se animen a cambiarlo. Tienen mucho temor al abandono, al desamor, quizás por un hecho traumático ocurrido en la niñez o en la adolescencia", sugiere. Tres son los motores del cambio: inteligencia, voluntad y libertad. "En primer lugar hay que tomar conciencia de la situación. Luego pedir ayuda profesional si hiciera falta. Puede ser un psicólogo o un coach. Hay que visualizar el problema y la meta. Tener deseos de cambiar es muy importante. Y a partir de allí, buscar los medios prácticos para lograrlo. Pero siempre teniendo en cuenta que en toda elección hay una pérdida", advierte.

Comentarios