El Bien contra el Mal, en medio del barro

El Bien contra el Mal, en medio del barro

CAZADOR DE DEMONIOS | Aventuras, fantasía - PM13 102'
El guerrero Solomon Kane salva milagrosamente su vida en el norte de Africa y se recluye para vivir una vida de paz y de santidad. Sin embargo, deberá volver a empuñar las armas para tratar de salvar a la hija de una familia amiga, secuestrada por malignos demonios.

26 Diciembre 2010
REGULAR

La acción transcurre en la Gran Bretaña lluviosa y enlodada del 1.600. En ese entorno inhóspito y brutal se desarrolla la vida del protagonista a quien, luego de ser mostrado en toda su capacidad guerrera en las primeras escenas, se lo ve decidido a impregnar su vida de paz y de virtudes. Sin embargo, las fuerzas del mal lo empujan a volver a convertirse en una máquina de matar, en este caso, animado por un objetivo noble y elevado. Como puede verse, no hay en la historia elementos novedosos; tampoco los hay en el tratamiento visual, ya que abundan las escenas de acción en las que vuelan por toda la pantalla pedazos de cuerpos mutilados y brotan chorros de sangre que, a veces, hasta salpican a la cámara. El capitán Solomon Kane (un héroe de historieta creado por Robert E. Howard, autor de "Conan") quiere olvidar su oscuro pasado y ha jurado no volver a matar a nadie, pero tendrá que vérselas con criaturas malignas y, de paso, resolver el drama familiar que perturba sus sueños.

El director y guionista Michael Bassett resuelve la historia por carriles convencionales, si bien hay que señalar que logra mantener el interés por la narración y que las escenas de acción están técnicamente muy bien logradas. Los efectos especiales, fundamentalmente referidos a la aparición de las criaturas diabólicas, lucen visualmente muy efectivos. El apoyo musical resulta, en cambio, demasiado obvio y grandilocuente, y el abuso de gruñidos, aullidos y choques de aceros ensucia por momentos la banda sonora.

En cuanto a las actuaciones, resulta demasiado convencional la interpretación del protagonista James Purefoy; sus previsibles recursos dramáticos contrastan con la solvencia que siguen mostrando (aún en breves intervenciones) los veteranos Max von Sydow y Pete Postlethwaite (aquel que conmovió a todos los espectadores en "En el nombre del padre"). Sin embargo, la película propone una cuota de genuino entretenimiento si lo que se busca es pasar el rato en la sala de un cine.

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