Manuel Palacio cambió la ovalada por la bocha y el stick

No es común dejar el rugby para jugar al hockey: "Manu" lo intentó y le va muy bien.

EN SAN MARTIN. Manu es zaguero. Fue convocado al seleccionado. EN LAWN TENNIS. Manuel Palacio jugó de pilar, en la división M-14. LA GACETA / ENRIQUE GALINDEZ EN SAN MARTIN. "Manu" es zaguero. Fue convocado al seleccionado. EN LAWN TENNIS. Manuel Palacio jugó de pilar, en la división M-14. LA GACETA / ENRIQUE GALINDEZ
10 Diciembre 2009
Dejó de ser aquel chico que corría por toda la cancha con la ovalada bajo el brazo llevándose a los rivales por delante o metiendo algún tackle. Manuel Palacio (13 años) pateó el tablero en una familia que se identifica con el rugby: dejó la ovalada por la redonda de hockey.
Que un jugador de un deporte casi "exclusivo para hombres" haya tomado la decisión de elegir el hockey no tiene muchos antecedentes entre dos deportes que son "primos hermanos".
Este tema fue tabú siempre. Sin embargo, a pesar de las cargadas de sus hermanos (todos juegan al rugby) y de los amigos, "Manu" le puso el pecho a la situación, no le importó el qué dirán y su decisión se mantuvo firme.
El hockey es ahora su pasión en la práctica, pero al rugby lo llevará siempre en un lugar del corazón. Palacio tiene talento y un futuro prometedor con la bocha y el stick. La prueba está en que este año fue convocado para integrar los seleccionados "naranjas" Sub-14 y el Sub-16. "Fue una linda experiencia, algo nuevo para mí. No sólo compartí el viaje con el equipo, también los almuerzos, desayunos y las salidas en los ratos libres. Eso en el rugby es muy raro que se pueda dar. Nos alojaban en las casas de los jugadores, pero igual la pasaba muy bien", destacó.

Respaldado
En su decisión mucho tuvieron que ver también dos amigas, las hermanas Rocío y Amparo Renta Mora, jugadoras de Primera del Lawn Tennis. Las chicas lo llevaban a los partidos y, durante el entretiempo, Manuel tomaba la bocha y un palo y se ponía a jugar sólo para divertirse.
Este año practicó los dos deportes, pero luego la pasión por el hockey creció hasta que su cabeza hizo un click. Sus padres, Diego y Lucía, lo apoyaron desde un principio. "Manu" remó contra la corriente y soportó las cargadas. Los botines y la ovalada quedarán guardados entre todos sus recuerdos. Ahora, se calza las zapatillas... Y juega al hockey.

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