Habitaciones para chicos que crecen rápido

Al planificar el cuarto de los niños, se deben tener en cuenta en las futuras modificaciones. Los muebles transformables son ideales para afrontar el cambio. Hay que estar atentos a sus necesidades.

24 Sep 2009
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PARA LOS MAS CHIIQUITOS. Hasta los cinco años, la habitación de los niños deben contar con un espacio especial para los juegos. Los estantes (evitando los armarios con puertas que pueden ser peligrosos), los canastos y las mesitas son esenciales para apoyar los juguetes. No hay que olvidarse de dejar un lugar libre de muebles y, en lo posible, alfombrado para jugar.

Los chicos crecen más rápido de lo que muchos padres creen. Así, cuando se planifica la habitación infantil hay que pensar en los accesorios y los muebles que deben transformarse para cubrir las necesidades que irán surgiendo y la distribución de los distintos elementos.
"Para un niño es fundamental tener un espacio despejado y agradable para jugar. Por eso, al diseñar el cuarto se debe dejar libre buena parte de la habitación y colocar allí una alfombra donde el niño pueda jugar a sus anchas. Allí no deben faltar los canastos para guardar los juguetes y los almohadones", afirma Mariana Castillo, decoradora de interiores. Los módulos pintados de blanco son muy prácticos y una solución para lograr cambios en poco tiempo. Pueden servir como repisas para poner en orden los juguetes, hacen las veces de mesita de luz y de bancos. Cuando los chicos crecen, se pueden apilar los cubos unos sobre otros para formar una biblioteca. Esta misma función puede cumplir una estantería con rueditas (con la diferencia de que los cubos quedan siempre a escala de los chicos) . En la planificación no debe faltar el lugar para el escritorio, para allí pueda el niño hacer los deberes. En lo posible, la mesa debe estar debajo de la ventana para que entre luz natural. El canasto de los juguetes servirá después para colocar ropa blanca.

Cada color estimula un sentido

El color y la iluminación son factores determinantes en la decoración de la habitación de los niños. De ellos depende que una habitación se vea más grande o más chica, más fría o más cálida. El rosa tiene la virtud de conjugar el blanco, que es sinónimo de claridad, con el rojo, que es estimulante, y que le da un toque de tibieza. El azul - celeste, que es un color frío, provoca un efecto calmante sobre el estado de ánimo, crea sensación de paz y tranquilidad. El naranja levanta el espíritu y estimula la vitalidad. El amarillo es un color cálido y alegre que llama la atención y que se ilumina muchísimo cuando entra la luz del sol a la habitación. Cuando el blanco se utiliza en habitaciones pequeñas agranda visualmente el espacio. Es importante su uso en techos y paredes donde no llega la luz natural. En la pieza de los bebés y niños pequeños se aconseja combinar el blanco con tonos cálidos.


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