Tucumán estuvo 48 horas sin vuelos

Tucumán estuvo 48 horas sin vuelos

31 Agosto 2008
Precariedad, indolencia, ausencia de responsables, imprevisión, falta de aplicación de la ley y escaso compromiso con la cosa pública son algunos de los rasgos que pueden predicarse de los tucumanos desde hace tiempo. El miércoles, alrededor de 200 pasajeros que debían volar a Buenos Aires quedaron varados en el aeropuerto internacional “Benjamín Matienzo”. Se canceló también el vuelo de Aerolíneas Argentinas que debía salir de Capital Federal el miércoles a las 18 hacia esta capital, y un servicio de la empresa Andes que cubría la ruta Buenos Aires-Tucumán-Jujuy debió hacer escala en Salta. El motivo de estos inconvenientes, según se informó, fue que la autobomba del aeropuerto quedó inutilizada luego de sofocar a la tarde un incendio de pastizales que se había iniciado en una finca cañera aledaña y afectaba la zona sur de la pista. Como se sabe, la estación aérea tiene categoría contra incendios, por lo que puede recibir vuelos comerciales. Al quedar el camión hidrante sin funcionar, ese estatus se pierde. Como consecuencia del percance, la aeroestación quedó fuera de servicio. El episodio no es nuevo: en mayo de 2005, la autobomba se averió en dos oportunidades. El día 4 se descompuso y fue necesario pedir prestado un rodado similar en Salta para que el aeropuerto pudiera seguir operando, y el 26 otro desperfecto obligó a reemplazar el camión hidrante por una autobomba de los bomberos taficeños.
El jefe de operaciones del aeropuerto dijo que sólo cuentan con tres autobombas y que todos los años sucede lo mismo. La pista de aterrizaje -afirmó- está rodeada de fincas donde se provocan incendios que reducen la visibilidad de los pilotos, lo cual genera un peligro permanente.
A más de 48 horas del episodio, las autoridades gubernamentales no han podido averiguar a quién pertenecen las tierras donde se quemaron los pastizales para aplicar la Ley 6.253, que prohíbe en toda la provincia la quema de vegetación enraizada, arraigada, aclimatada o seca. Contrariamente a lo afirmado por el jefe de operaciones del aeropuerto, el director provincial de Medio Ambiente dijo que es atípico encontrar fuego dentro del predio del aeropuerto y aunque en un comienzo se pensaba que el problema había sido causado por la quema de cañaverales de un predio cercano, la teoría fue descartada, porque la distancia entre un punto y el otro es muy grande, dijo. Lo cierto es que hasta ahora nadie asumió la responsabilidad.
Estos percances afectan directamente a los viajeros, que son los que mantienen el servicio aéreo. Se perjudica no sólo a quienes llegan a Tucumán por una cuestión turística o de trabajo, sino también a los tucumanos; todos deben soportar largas horas de espera en la estación aérea u optar por viajar en ómnibus. Personas de otras provincias o extranjeros deben pasar la noche en hoteles con la esperanza de poder viajar al día siguiente. Congresos, convenciones y conferencias organizados con antelación deben cancelarse. Algunos viajeros han perdido compromisos pactados u operaciones quirúrgicas en otros lugares, así como viajes al exterior a causa de estos contratiempos. Los hoteleros dijeron que se produjo una caída en las reservas.
El Gobierno provincial no debe permanecer en una actitud pasiva, porque Tucumán se ve seriamente perjudicado en su imagen. No puede ser que durante durante 48 horas una ciudad se quede sin un servicio vital por la rotura de una autobomba y que no haya responsables. Las reacciones, por lo general tardías, se diluyen luego en la nada. Una provincia imprevisible difícilmente podrá ser confiable y recuperar su hegemonía en el NOA.

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