Formada en arte, literatura y teatro, la escritora Mona Chollet estudió periodismo luego y trabajó en la revista “Charlie Hebdo” y desarrolló su carrera en “Le Monde Diplomatique” donde llegó al cargo de editora. En sus ensayos siempre le dio la mano al feminismo y cuestionó los mandatos. Mona, de origen franco – suizo, se encargó de estudiar y pensar el ideario femenino de las francesas, que dependen de la belleza y la cosmética –en donde el 23% del mercado global es francés-. “Es la construcción cultural que explota, por ejemplo, la serie ‘Emily en París’, en la que mujeres de todas las edades glamurizadas hasta el último detalle se entregan en cuerpo y alma a la búsqueda del amor”, desarrolló un comentario sobre la escritora publicado en Womennow.es.

Mandatos de la moda

Su primer libro feminista, “Beauté Fatale”, “Belleza fatal, las nuevas caras de la alienación femenina”, fue escrito y publicado en 2012 (Éditions de la Découverte) y analizó las industrias de la moda y la belleza y los mandatos que estas industrias producen con respecto a los cuerpos de las mujeres. “Sujetadores con relleno para las niñas, obsesión por estar delgadas, banalización de la cirugía estética, insistencia en considerar la falda como símbolo de liberación: la ‘tiranía de la apariencia’ reforzó su supremacía a la hora de imponer una feminidad completamente estereotipada. Detrás del supuesto culto a la belleza, va creciendo un odio hacia nosotras mismas y hacia nuestro cuerpo, alimentado por la supremacía de unos cánones inalcanzables. Un proceso de autodesvalorización que alimenta una ansiedad constante con el físico, a la vez que condena a las mujeres a no saber existir fuera de la seducción, encerrándolas en un estado de subordinación permanente”, repasa la reseña y asegura que la autora examina discursos publicitarios, blogs, series de televisión, testimonios de modelos e investigaciones sociológicas para mostrarnos cómo las industrias de la moda y la belleza se esfuerzan para mantener la lógica sexista en el centro de la esfera cultural, mediante el engaño y la seducción.

Las “brujas de antaño”

En 2018 escribió un segundo libro, “Brujas, el poder invicto de las mujeres” (2018), que estableció un vínculo entre las brujas del Renacimiento y la Era Moderna, por un lado, y las mujeres que hoy rechazan la maternidad, relacionándola con la caza de brujas de los siglos XVI y XIX como un fenómeno de misoginia que se desarrolla como resultado de la pelea de las mujeres. En el libro mencionó cómo las feministas hoy son vistas como las “brujas” de antaño. “En el pasado, cualquiera podía acusarte de ser una bruja para deshacerse de ti, pero las mujeres solteras y las mujeres viejas eran los blancos predilectos. Las mujeres que no estuvieran -o que hubieran dejado de estar- bajo el control de un hombre se encontraban particularmente en riesgo. En la actualidad, todavía tenemos representaciones muy negativas de este tipo de mujeres. Las mujeres solteras son mujeres supuestamente patéticas, desesperadas y por lo tanto peligrosas. Aún hoy les tenemos miedo”, dijo en “Infobae”.

Reinvención de la pareja

En su último libro, “Reinventar el amor” (2021), observó lo que sucedió con las parejas heterosexuales después del movimiento MeToo en donde surgió la cuestión de la seducción: ¿qué se puede decir? ¿Qué no puede ser? ¿Cómo coquetear y seducir sin asalto? Las relaciones heterosexuales se complejizaron y concluyó: “El hombre es hermoso cuando es poderoso. La mujer es hermosa cuando está débil”. Sin embargo y para contrarrestar esto, la autora invitó a la reinvención de la pareja y a revisar las formas de ver y tratar lo femenino, buscando que las relaciones sean hombre-mujer más sanas y serenas, contribuyendo a la emancipación de la mujer y permitiendo a los hombres conocer mejor a las mujeres y viceversa. “El amor heterosexual es un camino lleno de trampas. Por eso, más vale dotarse de todos los márgenes de maniobra que se tengan a mano. No hay que dejar que los preconceptos mortíferos saboteen nuestros deseos -nobles y legítimos- de realizarnos plenamente y de compartir”, aseguró la autora.

Mona Chollet cuestionó el espacio propio y la convivencia dentro de las parejas. Según la ensayista, “es un error asimilar cohabitación y compromiso”: “se puede querer y venerar a la persona con la que se convive, igual que se puede vivir solo o sola y ser fría como un témpano. También se puede vivir solo o sola y estar perdida y apasionadamente comprometido o comprometida con alguien, y se puede vivir en pareja por comodidad, por pereza, por conformismo o porque no se tienen los medios o el valor de cambiar de casa”, afirmó, y concluyó: “Ser cautivo no es estar comprometido”.

Los actores franceses Romane Bohringer y Philippe Rebbot llevaron al cine el mandato de la convivencia en una suerte de ficción documental denominada “Un acuerdo original”. La película estrenada en 2018 muestra, en clave de comedia, cómo al divorciarse la pareja -que aún se quiere, pero de otro modo- busca lo que considera la mejor solución para ellos y sus hijos. Así, se mudan a dos departamentos independientes que se comunican a través de la habitación de los niños.