Una funcionaria judicial denunció a un empleado de Tribunales por abuso sexual. La fiscala Adriana Reinoso Cuello analiza todas las pruebas que hay en el expediente para definir si formulará cargos en contra del acusado.

El 18 de marzo la denunciante participó de una fiesta de cumpleaños de un compañero de trabajo en un local de avenida Presidente Perón, Yerba Buena. Asistió junto a una amiga, pero le hizo mal al combinar las pastillas que toma por prescripción médica. No sabía que esa mezcla le haría mal y, mucho menos, que una persona con la que tenía un vínculo familiar, que se había ofrecido llevarla a su casa le generaría trastorno.

Viaje y desvío

Según consta en la denuncia, aceptó el ofrecimiento de ese conocido. En el trayecto, el joven desvió el camino y tomó por una calle de tierra según recuerda la víctima y la atacó. Semidesvanecida pero consciente en todo momento, la víctima lo empujó cuando se dio cuenta de que la besaba de una forma brusca. Según denunció, a pesar de que le decía insistentemente que “no” y “basta” el conductor continuó con su accionar, tocándole sus partes íntimas.

La víctima relató ante las autoridades que el acusado insistió en su accionar y ella, en estado de shock, trató de defenderse con las pocas fuerzas que le quedaban. En ese momento pudo sacárselo de encima y lograr que desistiera de su accionar. El sospechoso le compró una botella de agua al ver cómo estaba y luego la dejó a metros de su vivienda, según relató.

Reacción

Durante mucho tiempo la víctima guardó silencio. Pero hubo una reunión familiar que cambió todo. Había transcurrido un mes del episodio. En un momento dado, el tema de conversación de la sobremesa fue un caso de abuso sexual. Ella estalló al escuchar los comentarios que hacían unos familiares del sospechoso. Luego de su reacción, decidió irse al interior de la vivienda.

Pasaron unos minutos y un familiar le preguntó qué le había ocurrido. Allí terminó de explotar. Decidió contar lo que le había ocurrido con mucho pesar. Habló con su familia y entre todos decidieron apoyarla para que denunciara el abuso.

Expuso su caso en la fiscalía de Reynoso Cuello. En Cámara Gesell relató una vez más el hecho, en forma detallada y pormenorizada y presentó una serie de pruebas para respaldar su versión como el testimonio de los profesionales que continúan tratándola y aportó las vestimentas que tenía puesta la noche que sucedió el ataque.

“Si tuviera que empezar a describir lo que sucedió, sólo se me ocurren palabras aisladas: vergüenza, dolor, culpa, angustia, desgarro. Quisiera que todo fuese una pesadilla que se termine al despertar”, explicó la víctima. “Lamentablemente esto es la vida real, y es algo que desgraciadamente me pasó a mí. Supongo que uno nunca imagina que podría ser víctima de un abuso sexual, y menos aún de una persona que le tiene confianza”, añadió.

El señalado, al enterarse de lo que había ocurrido, también presentó una prueba para defenderse: los mensajes que intercambió con la víctima aduciendo que fue un acto consentido.

Al tratarse de dos versiones diferentes y al no haber testigos directos (como en la mayoría de los casos de abuso sexual), la fiscalía tuvo que extremar el análisis de las pruebas.

“No es no”

“No alcanza con la versión que dio el acusado. Ella no quería que sucediera eso y punto. Él debía llevarla a su casa y nada más. El acusado se aprovechó en todo momento, abusó de la confianza de la víctima, estuvo vinculado a hechos similares y era consciente del estado de la víctima”, explicó José María Molina, el abogado que asumió la querella. “A diferencia de ella, él estaba sobrio, sabía lo que hacía. Se aprovechó de su vulnerabilidad y su confianza. Acá estamos ante un caso que, lamentablemente, se repite casi a diario. No es no y punto”, añadió en una entrevista con LA GACETA.,

El profesional agregó: “Esta víctima pasó por una situación muy difícil y dura. Sufre de un estrés postraumático. Es un hecho de doble vulnerabilidad, por el delito y por su condición de mujer”. “No existe un manual o un patrón de víctimas en este tipo de delito, algunos denuncian inmediatamente, otros deciden ocultarlo y bloquearlo en su cabeza, eso no altera el hecho, otros guardan silencio, hasta siguen conviviendo lamentablemente con su abusador”, explicó.

“Lo más grave es que la denuncia avanza lentamente. Si bien es propio del cúmulo de trabajo del órgano acusador, no es menos cierto que es un hecho de extrema gravedad. Esperamos que en los próximos días se avance con la formulación de cargos y medidas de coerción en contra del acusado”, agregó Molina.

El denunciado continúa con sus labores en Tribunales. Como medida preventiva, fue trasladado de su puesto de trabajo. Su nombre, que se mantiene en reserva por cuestiones legales, apareció en las crónicas policiales por una pelea que se registró en un boliche. Esa trifulca se inició porque el señalado, junto a otros dos jóvenes, habrían molestado a una chica que estaba con su novio. LA GACETA intentó infructuosamente contar con su versión, pero su defensor no quiso hacer declaraciones.