“Toda la vida”, comenta Alejandro Vaccaro al referirse al tiempo que le llevó culminar el libro Borges, vida y literatura (Emecé), que a lo largo de más de 700 páginas recorre de manera pormenorizada los más diversos aspectos de la vida del autor de Ficciones sin abrumar con datos al lector. “Traté de hacer un libro amigable, pero a veces es muy difícil escamotear información… Es una reedición del libro que hice con Edhasa hace casi 20 años y en el que venía trabajando otros 20 años atrás, o sea toda una vida. Yo no trabajo con plazos. Cuando lo tengo terminado decido la publicación. Este libro nos llevó a viajar por todas las ciudades en las que Borges vivió, a recopilar información sobre cómo era Ginebra, Mallorca, Sevilla, Madrid. Son investigaciones que necesitan un tiempo y que después además necesitan una maduración en lo personal”, afirma.

-¿En qué momento y cómo llega Borges a su vida?

-En los años ’70 éramos un grupo de muchachos y chicas, lectores voraces que nos juntábamos para hablar de literatura. En esos años llegó a mis manos un libro de Borges y me di cuenta de que era un escritor distinto, que proponía una literatura completamente distinta a lo que yo estaba leyendo. Empecé de alguna manera como lector, después vino todo lo demás, de ser un involuntario coleccionista. Lo mismo el dedicarme a escribir, en este caso esta biografía.

-Mencionaba la figura del lector en su caso, y es algo que también Borges subrayaba al punto de decir aquello de que se jactaba más por las páginas que había leído que por las que había escrito.

-Creo que Borges es un lector insuperable, quizá el lector más importante de la historia de la humanidad. Como escritor sin duda está en los cánones. Hablar de los más grandes escritores es incluir necesariamente a Borges, pero como lector creo que era insuperable en calidad y en cantidad, porque la lectura es proporcional al tiempo que se le dedica. Cuando hacía reseñas de libros para la revista El Hogar a fines de los años ’30 decía: “ayer entre las tres menos cuarto de la tarde y las nueve de la noche acometí la lectura de las 480 páginas del María de Jorge Isaacs”. O sea que se sentaba a esa hora y hasta que no terminaba el libro no se levantaba. Eso es admirable y lo hacía con frecuencia.

-De Borges circula mucho material de crítica genética y manuscritos en los que se observa su puntillosa y metódica manera de tachar, corregir y reescribir.

-Por suerte es un escritor que trabajó en una época en que existían los manuscritos. Hoy eso no existe, todo queda anulado en las files de las computadoras. Ya no sabemos qué peripecias vivió el autor para llegar al texto final. En cambio con Borges lo sabemos, lo estudiamos, y la verdad es atractivo para los que nos gusta bucear un poquito en la obra literaria.

-Borges, vida y literatura parte del siempre mencionado, incluso por Borges, doble linaje familiar.

-Él tiene por un lado ese linaje inglés, que le viene por la familia paterna. Su abuela inglesa se casó con el coronel Borges. De hecho, Borges cuando era chico aprende a hablar directamente con una abuela en inglés y con la otra en español. Lo hacía automáticamente de forma indistinta. Y eso fue muy importante en la formación de Borges porque cuando tenía 14 años viajaron a Europa, se instalaron en Ginebra y aprendió a hablar francés, aprendió alemán y tuvo acceso a una literatura que en ese momento estaba vedada para muchos porque no había traducciones como hay hoy. Leyó a Whitman en inglés, a los expresionistas alemanes en alemán, a los simbolistas franceses en francés.

-El libro también da cuenta de la educación formal discontinua que tuvo.

-Sí, casi inexistente. A la escuela primaria prácticamente no asistió, salvo unos pocos meses, y después hizo un año de secundaria acá, en el colegio Manuel Belgrano, y después se fueron a Europa e hizo los tres primeros años allá. Parafraseando a Bernard Shaw, Borges dijo algo muy inteligente: “tuve que suspender mi educación para ir a la escuela”. Él consideraba, algo que yo comparto, que la educación no está en la escuela, está en la casa. En la escuela hay información, hay muchas cosas, pero la educación es la casa.

-Se da ese viaje familiar a Europa para tratar la ceguera hereditaria de su padre, pasan varios años en y al regresar, Borges queda deslumbrado por la Buenos Aires que encuentra y escribe Fervor de Buenos Aires, de cuya primera edición se están conmemorando 100 años.

-Creo que redescubre Buenos Aires. Cuando llega después de 7 años en Europa, empieza a caminar la ciudad y le produce un enamoramiento. Por eso de los 46 poemas que tiene Fervor de Buenos Aires, 40 se dedican a resaltar las bellezas ocultas y visibles de la ciudad. Creo que él sufre ahí un verdadero deslumbramiento por Buenos Aires.

-Un dato interesante, que quizás muchos aún desconocen, es que se trata de una edición de autor financiada por su padre.

-Es un libro sin editor. Un libro del escritor a la imprenta. El padre de Borges era un padre piola y cuando Borges fue y le dijo: “papá tengo tantos poemas, me gustaría hacer un libro”, el viejo enseguida le dijo: “dale para adelante, averiguá”. En la imprenta Serantes le cobraban 300 mangos, el padre le dio la plata y Borges editó el libro. El primer libro en cualquier escritor es un escalón muy alto que hay; el que más cuesta y más ilusión genera. Fue un libro familiar porque el grabado de la tapa lo hizo su hermana, Norah. Es un libro sin índice, sin numeración en las páginas. Eso habla de la ausencia del editor.

-Y también da cuenta de cómo en esa casa se vivía el arte y la literatura.

-Borges fue afortunado porque por su madre y por su padre -y su hermana después-, entró en ese mundo donde el conocimiento y la creatividad estaban a la orden del día. El padre de hecho también fue escritor y publicó una novela en 1921 en Mallorca.

-Algo que también se remarca en el libro es la importancia que les daba Borges a los amigos.

-Hacía un culto de la amistad. “La amistad es una de las grandes pasiones argentinas”, decía. Cultivaba la amistad; la que tuvo con Bioy es un ejemplo. Una amistad de más de 50 años. Según el Borges de Bioy, lo invitó 2.000 noches a cenar, está en los diarios: “Cena Borges en casa esta noche”. Bioy tenía auto con chofer y lo hacía ir a buscar y después a lo noche lo hacía llevar o lo llevaba él mismo hasta su casa.

-Con la muerte de Kodama, ¿qué va a suceder con la obra de Borges?

-Eso está en debate. Ahora hay cinco sobrinos que son los herederos naturales, no forzosos, y ellos son los que tienen que decir qué van a hacer no con los bienes materiales que eso a nadie le importa -solamente a ellos-, pero sí cómo se va a editar la obra de Borges. La obra de Borges está muy mal editada, no por responsabilidad de Random House, que es el editor porque el editor hace lo que el escritor y los herederos le dicen. Pero yo creo que está muy mal editada y hay que hacer revisar todo eso, hay que barajar y dar de nuevo.

-¿Qué vinculo tenía Borges con el amor?

-Era un hombre enamoradizo pero era un hombre de amores no correspondidos. A las mujeres les encantaba estar con Borges, hablar y caminar con él por Buenos Aires, compartir momentos. Pero no les interesaba como pareja. Los más grandes amores no correspondidos de Borges, como el de María Esther Vázquez o el de Estela Canto, son una prueba de ello. Fueron grandes amigos pero nunca estuvieron dispuestas a concretar una relación de pareja.

-¿Qué balance puede hacer de la reciente Feria del Libro?

-Se cumplieron las expectativas que teníamos a principios de abril cuando nos preguntaron qué esperábamos de la Feria. Entonces dijimos que éramos prudentes pero también optimistas y que, si nosotros conseguíamos que se repitiera una feria parecida a la anterior, que fue la más exitosa de la historia, estaríamos satisfechos. Ese objetivo se cumplió. Más allá de los números, que son importantes, como la cantidad de visitantes o las ventas, cada uno de los que estamos en la Fundación El Libro laburando todo el año para que se haga nos sentimos realizados si logramos darle felicidad a la gente. Y la gente vino a la Feria feliz, en familia, en grupos de amigos, algunos pudieron comprar libros y otros no, esto es así ya que vivimos en un país con muchísimas dificultades. Hubo más de 1.500 actos culturales, la gente pudo participar gratuitamente de ellos y me siento satisfecho con haber logrado que una parte importante de nuestra población haya estado feliz de poder concurrir a la Feria.

PERFIL

Alejandro Vaccaro (Buenos Aires, 1951) es presidente de la Asociación Borgesiana de Buenos Aires, presidente de la Fundación El Libro, presidente de la SADE (Sociedad Argentina de Escritores), secretario de Redacción de la revista Proa, miembro de la Sociedad de Bibliófilos Argentinos y presidente honorario del Instituto de Estudios Jorge Luis Borges de la Universidad Católica de San Pablo (Brasil). Es autor de los libros Georgie (1899-1930), Una vida de Jorge Luis Borges (1996), El señor Borges (2004), Borges. Una biografía en imágenes (2005), El manuscrito Borges (2006) y Borges. Vida y literatura (2006-2023). Sus libros han sido traducidos al portugués, polaco, turco y serbio. Dictó conferencias sobre Borges en universidades como Aarhus, San Pablo, Edimburgo, King´s College, Reims, Cracovia, Maccerata, Estocolmo, Helsinki y en centros culturales de El Cairo, Varsovia, Xinin, Chennai y Beijing.

Por Flavio Mogetta - Para LA GACETA