Con el poder y con la responsabilidad que otorga la unanimidad, el reelecto presidente de la Cámara Tucumana de la Construcción (CTC), Jorge Garber, destaca, fundamentalmente, dos desafíos para este tercer mandato en línea que está comenzando.

Resultó electo en una asamblea extraordinaria doblemente especial: por un lado, se trataba de la 80ª reunión de la CTC; por otro, se daba en el marco del 60° aniversario de la entidad, una de las más longevas de la Federación Económica de Tucumán (FET).

“Se presentó una sola lista, que contó con el consenso unánime de todos los empresarios habilitados para votar. Así conformamos una muy buena comisión directiva”, contó Garber a LA GACETA. El cuerpo quedó integrado, entre otros, por Máximo Alfaro (vicepresidente), por Luis García, Gustavo Mansueto, Eduardo Meneghini, Rodolfo Bollero, Emilio Graña y Francisco Juárez (vocales titulares), y por Santiago Álvarez González y Reynado Gianinni (vocales suplentes).

“Comenzamos un período que será bastante arduo. Sobre todo, porque transitamos un año electoral, de renovación de autoridades, de la Nación y de Tucumán; y tenemos por delante, por un lado, el desafío de mantener las fuentes de trabajo de las empresas, que son las de nuestros obreros. Pero, además, está el constante desafío de generación de nuevos proyectos, en un tiempo en el cual prácticamente coincidiremos con los cuatro años del gobernador electo”, dijo.

El objetivo no parece sencillo; en particular por la situación económica del país que, por supuesto, impacta fuerte en el sector. Pero Garber se muestra optimista. “La complejidad del momento actual dificulta el transcurso cotidiano de la vida empresarial. Sin embargo, no es el primero de los embates que nos toca enfrentar a los constructores de este país, de esta provincia. Deberemos sortear una vez más la situación; con tenacidad, con imaginación, con unidad. Confío en que la fuerza de nuestra experiencia nos hará salir adelante”, afirmó. Y listó algunas de las vicisitudes que enfrentan: “el envío de fondos nacionales perdió fluidez; y la altísima inflación causa problemas con el pago de las redeterminaciones, que no reflejan lo que debiera ser -mantener el valor de reposición-. De a poco, la inflación se fue comiendo primero nuestros beneficios; luego, los gastos generales, y después los gastos duros de obra”.

Destacó, no obstante, la actitud de las firmas tucumanas ante el complejo escenario. “Ponen el pecho para que las obras continúen, para que no se despida gente y para que los tucumanos tengan lo que se les ha prometido. Estamos por una responsabilidad social empresaria, en estos contratos obra pública; obras que quedan para la comunidad, y que pasan a ser patrimonio de todos”, puntualizó.

Tras cartón, envió un mensaje a las autoridades que resulten electas el 11 del mes que viene. “Espero tener su respuesta; que generemos una agenda de trabajo, y que encontremos los caminos para poder llevar adelante los contratos firmados, y generar nuevos proyectos”, expresó.

Semillero

Garber destacó, también, otro desafío; en este caso, puertas adentro de la entidad. Se trata de la subcomisión de jóvenes empresarios de la construcción. “Es nuestra trascendencia”, dijo; y enumeró virtudes que poseen los jóvenes empresarios. “Están familiarizados con las últimas tecnologías, con las herramientas digitales. Y eso les permite implementar soluciones tecnológicas más eficientes, que aportan calidad a las obras. Además, son innovadores; están con la mente conectada las 24 horas. Van mucho más adelantados que nosotros; y tienen mayor consciencia sobre la importancia de la sustentabilidad y del impacto ambiental”, manifestó Garber.

Remarcó que se trata de una innovación importante dentro de la CTC: “para este tercer mandato estamos implementando este espacio. A nosotros y a los jóvenes nos une el deseo de dejar una huella, que se plasme en el crecimiento de Tucumán, y en el bienestar social”. Precisó que la subcomisión de jóvenes empresarios de la construcción está conformada por nueve miembros, hijos de empresarios de la CTC, a los que se suman tres miembros de la comisión directiva. Su presidente es Santiago Álvarez González, quien es secundado por Fernanda Castillo.

“Hemos reformado el estatuto, para que tengamos una sucesión. Nosotros nos vimos envueltos en una situación en que éramos un grupo reducido alrededor del cual elegíamos, en función de los años dentro de la CTC, o de alguna cuestión puntual como tamaño de la empresa. Hoy esta subcomisión da la frescura de saber que atrás tenemos un grupo que logrará llevar a la CTC una alternancia y un cambio en la forma de pensar, y de cómo ven la obra pública”, celebró Garber.