El estadio “Madre de Ciudades” fue, nuevamente, el escenario de un partido de la Selección argentina. Hace 54 días pasaron los campeones del mundo para golear a la débil Curazao; ayer lo hicieron los pibes de la Sub-20. Las tribunas fueron las mismas, pero el público y las “vibras” que emanaron de las gradas, no.

A fines de marzo se pudo observar predominancia de grupos de amigos jóvenes. Había familias, claro, pero no eran la mayoría, como sí sucedió ayer. Y varios asistentes y miembros de seguridad consultados por LA GACETA coincidieron en señalar que la amplia mayoría de la hinchada fue bien santiagueña.

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“Para otros partidos internacionales se nos hace difícil comprar las entradas a los que vivimos en Santiago. Ahora fue más fácil”, explicó un hincha que prefirió mantener en reserva su nombre. Él ingresó al estadio con dos tickets compradas y dos regalados. ¿El origen? Hubo clubes de la provincia que dispusieron de cupos de entradas para repartir.

Otra particularidad es que se vieron muchos niños. Al ser un Mundial Sub-20 el partido fue visto como “tranquilo”, como dijo otro hincha que asistió con hijos: “no había chances de que hubiera problemas”. Los nenes se mostraron ilusionados por ver a la celeste y blanca, quizá soñando con que el “10” de la Selección mayor, Lionel Messi, apareciera como por arte de magia.

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Quedó en evidencia la importante cuota de asistentes de Tucumán cuando Ignacio Maestro Puch ingresó en el minuto 85: una ovación bajó de las tribunas.

Hubo quienes vinieron de otras partes del país, claro. Tiziano, un nene de Misiones, viajó desde esa provincia junto a su mamá y a su papá. No vinieron solos: trajeron una Copa del Mundo hecha de alambre, telgopor, papel maché y pintura.

DESDE MISIONES. Tiziano y su papá crearon una Copa del Mundo de telgopor. la gaceta / fotos de franco vera (enviado especial)

También estuvieron los que viajaron miles de kilómetros para ver fútbol, como alrededor de 500 hinchas de Guatemala, a quienes les tocó ver perder a su selección frente a Nueva Zelanda en el primer partido de la jornada.

Las canciones

El ánimo en las tribunas fue moderado. Durante el partido hubo momentos de silencio y de tensión, por la supremacía que mostró Uzbekistán y ciertos errores forzados de los dirigidos por Javier Mascherano. El DT fue uno de los más ovacionados cuando la voz del estadio nombró los titulares. Valentín Barco, Máximo Perrone y Valentín Carboni fueron los “pibes” más aplaudidos.

Los momentos de efervescencia, euforia y cánticos que bajarían de los cuatro costados quedaron para el final.

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El público volvió al “cancionero” original: “el que no salta es un inglés...”, “vamos, vamos, Argentina”, “Argentina es un sentimiento, no puedo parar” y “para ser campeón, hoy hay que ganar...”.

El único momento en el que se escuchó el mítico “Muchachos” fue después del minuto 90. El telón cayó en Santiago al ritmo de “vamos los pibes”, como una señal de apoyo y de confianza por parte de la hinchada, que sabe que el equipo deberá mejorar si quiere conseguir la séptima estrella juvenil.

BUEN NÚMERO. A medida que pasaron los minutos, se fue llenando el estadio.