Quienes transitan en vehículos por las calles de San Miguel de Tucumán -muy en especial, sus dueños- suelen sufrir en carne propia cuando aquel cae en un bache: a veces, el daño que ocasiona el golpe resulta importante y, por lo tanto, costoso.
Se trata de un problema histórico con el cual todas las gestiones municipales debieron -y deben- lidiar. Con mayor o menor constancia, el bacheo suele ser una tarea permanente de cualquier administración municipal. Y no se trata de algo barato.
“Antes de todo este escándalo, la tonelada de material asfáltico estaba entre $ 44.000 y $ 47.000. Cálculo que hoy acaso estará por arriba de los $ 50.000; pero un precio promedio hasta antes de toda esta escalada del dólar y de todo lo que pasó en las últimas dos semanas estaba en $ 44.000”, contó el secretario de Obras Públicas de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán, Alfredo Toscano.
Precisó que el bacheo que realiza el municipio ocupa, al día, entre 20 y 30 toneladas, lo que da una suma de $ 880.000 a $ 1,32 millón, según se trate de la primera o de la segunda cifra de toneladas de asfalto, y en ambos casos al valor medio indicado por Toscano. En una normalidad de 20 días hábiles por mes, el municipio gastaría, en promedio, unos $ 22 millones.
A raíz de esta gruesa erogación, en julio de 2012, el municipio de la Capital -por entonces administrado por Domingo Amaya- había adquirido una planta asfáltica, que prometía reducir a la mitad el gasto de este material. Del acto de inauguración habían participado el actual intendente, Germán Alfaro -por entonces, concejal de la Capital-, y el propio Toscano, en carácter de legislador.
La cantera de áridos municipal está ubicada en La Aguadita, a orillas del río Salí. Según algunas declaraciones de los entonces funcionarios del área, se trataba de una planta de última generación y de alta tecnología, que no contamina, y con la cual se podían obtener entre 40 y 50 toneladas de material asfáltico por hora. La responsable de la firma que la instaló había contado que la plata fue importada desde China, que llegó en nueve contenedores, y que el ingeniero que vino con ella solo hablaba mandarín y, por lo tanto, se requirió de la ayuda de un traductor.
Concejales opositores a la gestión de Alfaro vienen denunciando desde hace tiempo que la planta se encuentra paralizada. En especial, el edil Eduardo Verón Guerra, postulante a intendente de la Capital por Fuerza Republicana, señaló esta situación. “Se contrata a privados la producción de asfalto; la gestión en la materia es muy mala, eso lo padecemos todos los días por las calles destruidas de la ciudad”, reprochó.
Y durante el debate de candidatos a intendente de San Miguel de Tucumán, otros postulantes -Rossana Chahla (Frente de Todos por Tucumán) y José Vera (Libres del Sur)- también se refirieron a este tema. La diputada prometió reabrir la planta si resulta electa, e implementar un plan de bacheo a partir de denuncias vecinales. El representante del espacio progresista compartió la idea de que la planta asfáltica vuelva a trabajar, y dijo que la pavimentación debe contemplarse con obras de desagües.
Explicación oficial
Toscano admitió que la planta se encuentra paralizada; y dijo que esto se debe a su origen foráneo. “Hemos vivido la complejidad que pueden tener las máquinas chinas. Con el envejecimiento es complejo conseguir todos los repuestos para repararla. Por un lado, es en parte mecánica, y tiene problemas mecánicos; pero por ahí eso es lo más sencillo. El tema es que a su vez tiene muchos componente tecnológicos, y eso es lo difícil de conseguir, porque son todos chinos”, explicó Toscano.
Precisó la complejidad de la planta. “Lleva muchísimos sensores: para el pesaje, para las tolvas, para la caldera -porque el asfalto se calienta, y debe tener una temperatura que no puede superar por cuestiones de seguridad-; y es manejada por una computadora. Es una planta muy buena, pero tiene un envejecimiento complejo; y ahí es donde hemos chocado”, indicó.
Añadió que durante los últimos cuatro o cinco años se daban con muchos problemas, y que lograban reparar uno, pero aparecía otro detrás de ese; y no conseguían los repuestos. “Pasaba mucho tiempo parada, y en un momento nos retrasó mucho el bacheo y el plan de repavimentación y de pavimentación. Entonces en noviembre del año pasado tomamos la decisión de parar la planta hasta que consigamos todos los elementos necesarios para que funcione correctamente”, puntualizó Toscano.