“Solamente quería pedirle perdón a la familia Robles, estoy arrepentido. Me siento muy mal en este momento, no puedo decir nada más”, sintetizó Gonzalo Nicolás González (27 años) quien fue imputado por provocar el accidente de tránsito en el que falleció el taxista Carlos Gerardo Robles (28 años). Luego de escuchar a las partes y de valorar las pruebas generadas hasta el momento, el juez Matías Graña le dictó la prisión preventiva por 29 días a González porque consideró que estando en libertad podría entorpecer una cuestión determinada del proceso.

Según la acusación realizada por el auxiliar Benjamín Zavalía, de la Fiscalía de Atentados contra las Personas que está a cargo de Diego Hevia, el lunes a las 6.20 Robles conducía su taxi Fiat Cronos por calle San Miguel. Cuando llegó al cruce con calle Marcos Paz fue embestido por la camioneta Volkswagen Amarok blanca de González, quien conducía a alta velocidad y bajo los efectos del alcohol (según el dosaje tenía 1.42 gramo por litro de alcohol en sangre).

TODAS LAS PARTES. La audiencia se desarrolló vía Zoom. Al final se ordenó la preventiva para el imputado.

El hecho fue registrado por las cámaras de algunos vecinos, pero también quedó grabado en la retina de un testigo que salía de su casa para ir a trabajar y que declaró que estuvo a punto de ser atropellado por la misma camioneta segundos antes de la colisión.

Esta persona, cuya identidad se preserva por ahora, explicó que corrió a ver primero al conductor del taxi, ya que era el vehículo más afectado. Sostuvo que Robles, a simple vista, parecía haber sufrido una dislocación y que no respondía. Inmediatamente llamó a una ambulancia. Luego fue a ver al chofer de la camioneta: lo encontró de rodillas y con una herida en el rostro producto del impacto. Aclaró además que había otros tres jóvenes con él y que uno de ellos le reclamaba: “¡te dijimos que saqués el pie del acelerador!”.

ESTRELLADO. La camioneta terminó incrustada contra un poste.

Zavalía formuló cargos por el delito de homicidio culposo agravado por conducta imprudente: exceso de velocidad e ingesta de alcohol. Solicitó además la prisión preventiva por 60 días por considerar que González tendría los medios económicos para solventar una fuga, también porque en libertad tendría la posibilidad de entorpecer la investigación destruyendo pruebas o influyendo sobre testigos que pueden llegar a tener un rol crucial en este proceso.

DESTRUIDO. Así quedó el Fiat Cronos de la víctima, Carlos Robles.

Los abogados querellantes, Patricio Fresia y José María Molina, se adhirieron al planteo y agregaron que, por un lado, aportaron pruebas de que el imputado estuvo bebiendo en un boliche esa noche; por otro lado, solicitaron peritar el vehículo porque González sería aficionado a las picadas y el motor de la camioneta podría estar adulterado para tener mayor potencia. “Actuó con total desprecio por la vida humana”, dijo Molina.

Una caución

El defensor, Juan Macario Santamarina, logró derrumbar la teoría de un riesgo de fuga. “¿Por qué se fugaría? Está afrontando cargos por un delito que contempla una pena que puede ser de cumplimiento condicional. Si tenemos en cuenta que González no tiene antecedentes, sería muy probable que reciba la excarcelación”, argumentó. Además descartó que su defendido sea una persona adinerada y que sus ingresos están ligados a un sueldo fijo (el imputado presentó una boleta de sueldo de una empresa de televisión por cable; el documento informa que cobraría un sueldo de $ 321.000).

El defensor también remarcó que no hubo dolo (mala intención) por parte de González y descartó que su pupilo pueda interrumpir el desarrollo de las pericias. Solicitó la libertad, ofreciendo una caución real de $ 2 millones como garantía de que el joven se someterá al proceso. Como alternativa, pidió la domiciliaria por 15 días para que se interrogue a los testigos.

Resolución

Al resolver, el juez Graña consideró que con los elementos presentados en la audiencia y por los agravantes que incluye la acusación, sería difícil asegurar que González pueda acceder a una pena condicional. Entendió que si le otorgaba la libertad o la domiciliaria, no habría impedimento para que el acusado pueda hablar e influir en los testigos (posibles amigos) que lo acompañaban esa noche. Por eso otorgó la preventiva pero por 29 días, para que se avance con las pericias. También instó a las partes a que intenten llegar a una salida alternativa.

Dolor irreparable: “Creen que porque tienen dinero pueden andar haciéndose los locos en la calle y matar”

“Las disculpas están de más; dejó a una bebé sin su papá. En este momento se están llevando el cuerpo de mi cuñado al cementerio y no podré estar acompañando a mi hermana”, señaló en la audiencia Macarena Paz, cuñada de la víctima, quien (si bien no es una obligación para los familiares) eligió quedarse y hablar en nombre de la viuda.

Horas antes, las tías de Carlos Gerardo Robles hablaron para el noticiero de LG Play. “Es un irresponsable (el acusado); ha sido cruel. Lo taparon y lo cubrieron, como si hubiera sido víctima. Aquí, destruyó una familia”, manifestó una familiar. También agregó: “estaba alcoholizado, andaba de joda. El rumor es que hace poco había llegado de vacaciones desde otro país. Hay videos en los que se lo ve venir a 200 (km/h)... Sólo porque tengan un poco de dinero creen que pueden andar jugando a hacerse los locos en la calle y matar a cualquiera”.

“Estamos destrozados, nos sacaron parte de nuestra vida. Carlitos era una excelente persona, un buen hijo, un buen hermano, un buen primo y un gran padre”, dijo llorando una prima del taxista.