Graciela Zelaya, madre de un joven adulto, llora de angustia y de desesperación. No es para menos. Desde que nació vivió en Niogasta (Nueva Trinidad) y ahora, sumergida en la incertidumbre, está evacuada junto a sus tres hermanos mayores (uno discapacitado) en el hospital de Simoca. A su familia siempre la cobijó una casa construida de barro, sunchos y chapas que perdió casi totalmente a causa del desmadre que practicó el río Chico el jueves de la semana pasada.

Las aguas han derrumbado las paredes y sepultaron muebles, ropas, electrodomésticos y otros objetos conseguidos con mucho sacrificio. A los animales que criaba (gallinas y cerdos) también los llevó el agua. Graciela y sus hermanos quedaron con lo puesto. Salvaron su vida gracias a que alcanzaron a escapar de los torrentes y refugiarse en un terreno alto. De ahí fueron rescatados por los bomberos.

El pueblo de Niogasta, en riesgo de desaparecer

La mujer se quiebra al relatar la experiencia y apuntar con insistencia que se ha quedado sin casa. Y que no tiene donde ir a vivir. “Nunca me imaginé llegar a esta situación de estar sin techo ni tierra para levantarme otro rancho. El río se abrió porque hacia el este todo está cerrado. El agua, al perder su cauce, se nos vino encima. En el 2011 ya sufrimos un anegamiento, pero este fue terrible. Nos despojó de todo”, comentó la mujer.

En el hospital también está evacuada Aida Lazarte (64). Es parte de las otras 16 familias que, según un relevamiento de la comuna, terminaron con su vivienda arrebatada o han quedado en medio de la corriente del Chico que se abrió. Todas tienen que ser reubicadas en un terreno sin riesgos.

En peligro

“En Niogasta nadie está seguro. Es un pueblo sin futuro para nadie. El río ya no tiene barrancos ni defensas. Todo es un lecho. No se puede vivir así, siempre con el Jesús en la boca”, apuntó Graciela. “Lo único que quiero ahora es conseguir un terreno en otro sitio alejado del Chico. Ahí con mis hermanos levantaremos otra casita”, dijo.

Admite que tiene miedo de estar en el nosocomio por los riesgos que representa permanecer en un ambiente con enfermos. En estos días, según dijo, hay pacientes internados con dengue.

En Niogasta hay varias familias que últimamente ya han conseguido en Monteagudo tierra de parientes, o con recurso propio. En total son 50 los grupos familiares desperdigados en esa comunidad y que están amenazados por el Chico.

Pobladores evacuados: viviendas anegadas en Niogasta

El comisionado comunal David Elías advirtió que si no se soluciona el problema que representa la colmatación del dique Frontal, que impide el ingreso de las aguas del río, “toda la gente deberá ser reubicada en terrenos en que no corra riesgo”.

Unas 100 familias de los parajes de Esquina y Sud de Lazarte, de más al este de Niogasta, hace tiempo ya fueron abandonando paulatinamente el lugar. Algunas se reubicaron en Monteagudo y otras en La Madrid.

Protesta

Pobladores del paraje Los Agudo, que viven a orillas del río Medina, por la ruta 331 que conduce a Aguilares, ayer protagonizaron una manifestación para reclamar al Gobierno obras hídricas en ese cauce.

La gente interrumpió el tránsito de la carretera durante la mañana atravesando ramas de árboles y quemando cubiertas, Ramón Coronel, vocero de los manifestantes, dijo que el Medina demanda obras urgentes, entre ellas la construcción de defensas que eviten inundar ese pueblo.

La semana pasada el río salió de su cauce, avanzó hacia los campos con cañaverales pero no alcanzó a anegar a las casas de las familias. “Estamos amenazados por el Medina que, ya en años anteriores, nos cubrió de agua. No queremos volver a pasar por esa misma experiencia”, advirtió Coronel.

El comisionado comunal Elías se comprometió a reunirse con los vecinos la semana pasada e iniciar gestiones para el inicio de los trabajos que piden.