La última edición de la Fiesta de la Pachamama ha puesto en evidencia una vez más no solo las carencias de Amaicha del Valle en materia de infraestructura turística, sino también el alto riesgo que de que ceremonia ancestral de celebrar a la Madre Tierra y la identidad de ese pueblo se desvirtúen definitivamente.

En esta oportunidad, nuestra crónica periodística señaló que por las calles que rodean a la plaza, circulaban a paso de hormiga decenas de autos por minuto. Los alojamientos fueron totalmente insignificantes para recibir este aluvión de visitantes y muchas casas de familia se reconvirtieron -por algunas horas- en campings. En los pocos restaurantes abiertos, había que hacer cola para comer.

El caos invadió el festejo. La gente arrojó basura y orinó en cualquier parte; la plaza San Martín fue una de las principales víctimas de estas acciones que reflejan la incultura y la falta de respeto. Muchos propietarios de autos abrían sus puertas y atronaban con su música a los vecinos, incluso opacando el canto de las copleras; es algo que se ha hecho ya moneda corriente. Otros que suelen ir con frecuencia a esta fiesta, comentaron que, como producto del amontonamiento, hubo robos de billeteras y celulares. Hubo mujeres que fueron víctimas del manoseo de hombres alcoholizados. El festival artístico no fue demasiado feliz, especialmente para los artistas locales, varios se quejaron por el maltrato que recibieron. Por otro lado, se sigue insistiendo con traer costosas figuras con proyección nacional, que poco o nada tienen que ver con el culto a la Pachamama.

Propietarias de restaurantes u hospedajes amaicheños, mencionaron la falta de agua como una de las principales carencias del pueblo. “Después viene la hotelería; no hay una oferta turística que pueda satisfacer las necesidades del visitante. Y hay otros problemas: el estado de las calles, la luminaria, el alumbrado público... todo eso asusta un poco al turista que pueda llegar a consumir. Por eso Amaicha es una ciudad de paso. Solamente en esta época se llena”, dijo una de ellas. Otra hizo hincapié en la falta de buena voluntad en los pobladores y en sus dirigentes: “Amaicha tiene una gran ventaja sobre otros pueblos, que es el clima fantástico, pero falta mucho. Durante el año viene la gente y no tenés cosas abiertas”.

El Ente Tucumán Turismo señaló que el éxito de convocatoria se debe a que “es la localidad que mejor encarna la autenticidad del carnaval norteño. Allí los visitantes van a vivir la experiencia singular del carnaval que se registra en esta época del año y que constituye un fenómeno único, que atraviesa al pueblo en todos los aspectos debido a que la demanda aumenta exponencialmente y se concentra de viernes a martes”.

Varios de estos hechos que vienen sucediéndose desde hace tiempo, tienen que ver con la falta de control de la autoridad, que podría solicitar la ayuda provincial para evitar los desbordes y que el poblado se convierta durante varios días en tierra de nadie. Sin duda que lo más alarmante es que en pro de promover el turismo desde el Estado, se atente contra la identidad cultural de un pueblo. Nos parece que por ser una fiesta que se diferencia de las otras que son festivales artísticos, porque está relacionada con la espiritualidad de los pueblos originarios del norte, es que se debe preservar a toda costa su esencia.