No son tiempos fáciles para la política. La dirigencia no supo darle respuestas a una sociedad cada vez más incrédula de las promesas electorales. Por esa razón, Julio Burdman, doctor en Ciencia Política por el Instituto de Estudios Políticos de París y director de Observatorio Electoral Consultores, señala a LA GACETA que la Argentina registra un momento incierto, tal vez el mayor desde 2003, por las experiencias insatisfactorias de las gestiones que se sucedieron y que este año volverán a competir en las generales de octubre. En una entrevista con nuestro diario, el consultor apunta que los candidatos deberían orientar sus campañas hacia las respuestas que el electorado reclama en un país que aún sigue en crisis política, económica e institucional.
- ¿Qué le pasa a los liderazgos en la Argentina?
- Es un momento incierto, tal vez el más incierto que recuerde desde 2003 en adelante porque ambas coaliciones, el Frente de Todos y Juntos por el Cambio, tuvieron experiencias insatisfactorias de gobierno desde el punto de vista de la opinión pública. Mauricio Macri se fue de la Presidencia con una imagen negativa alta, aunque después se fue recuperando a medida que pasó el tiempo y buena parte de sus votantes fueron olvidándose de sus decisiones. En definitiva, no logró la reelección. Algo parecido va a terminar pasando con el Frente de Todos y Alberto Fernández. Fue un gobierno que llegó con altos niveles de apoyo, pero que termina con mediciones muy bajas y que, además, tiene la característica de que sus votantes propios también están insatisfechos casi desde el comienzo de la gestión. Una duda razonable es si esos votantes insatisfechos se irán a otro lado o si seguirán sufragando con la nariz tapada. Creo que buena parte de la dirigencia apuesta a la segunda opción. No están contentos, pero consideran que es el mal menor. Más allá de todo esto, en la Argentina los liderazgos deberían que plantear renovación. Frente a sus ocasionales adversarios electorales no sólo deberían saber diferenciarse de núcleos duros, sino avanzar con propuestas. Tal vez hoy en el Frente de Todos, a partir de su última experiencia de gobierno, probablemente algún líder puede llegar a surgir, pero no de la gestión, sino del cristinismo o entre los gobernadores. O alguna propuesta superadora. Es difícil que esa fuerza tenga un candidato exitoso que salga, por ejemplo, a reivindicar a Alberto Fernández. De la misma manera, habrá niveles de diferenciación en Juntos por el Cambio con una potencial candidatura de Horacio Rodríguez Larreta o de Patricia Bullrich o tal vez la posibilidad de que un radical logre remontar en la interna de lo que fue Cambiemos. Por lo tanto, me parece que construir liderazgos en la Argentina es una experiencia más compleja que en el pasado, que se trata tan solo de moverse dentro de la grieta, sino por un doble andarivel: esa grieta y el descontento interno.
- En un año de elecciones, precedido por la acumulación de problemas económicos y con una sociedad sensibilizada…
- Tenemos niveles de disconformidad altos en la sociedad, con niveles de pesimismo para el largo plazo y con la mayoría de la sociedad que percibe que, económicamente, está igual o peor que hace un año. Son muy pocos los que responden que ha mejorado su situación económica personal. Las preguntas sobre percepción de problemas, las respuestas están orientadas a cuestiones socioeconómicas como la inflación, los bajos ingresos y el desempleo, entre tantos etcéteras. Ahora, diría que esta no es una característica de esta elección en particular, sino que se viene repitiendo hace varias elecciones. Los niveles de disconformidad de la sociedad argentina son altos desde hace demasiado tiempo y no es un dato de la coyuntura, tampoco estructural, pero sí de largo plazo de los argentinos.
- ¿Hay una expectativa tripartita hacia las elecciones, con una puja entre el Frente de Todos, Juntos por el Cambio y Javier Milei?
- Creo que estamos en un escenario de tres ofertas y hay que ver cómo se resuelve todo esto hacia adelante, donde la principal virtud de la tercera oferta, que es Milei, es que sabe captar el sentimiento antipolítica. El votante que puede elegir al diputado libertario es aquel que está decepcionado de Juntos por el Cambio o el Frente de Todos. Milei todavía necesitar su propia oferta con la idea de sus votantes, porque hay algunos elementos que no están claros. Fue exitoso en lograr unir la decepción en contra del Estado y de los gobiernos, traducido en un sentimiento antiEstado y antiGobierno, pero eso no asegura que sus votantes de él suscriban las consecuencias de sus políticas en términos de liberales convencidos. Entonces es una suerte de confluencia circunstancial entre el discurso de Milei y el sentimiento de sus votantes. Para lograr consolidarse como una fuerza política y una oferta electoral, Milei debe encontrar ejes definitivos más estables y acercarse a su electorado más para tratar de representarlos, no solo con sus ideas personales, sino con el compromiso hacia ellos. Se equivoca si cree que alcanza simplemente con decir sus verdades y esperar que lo sigan por ello. Lo que quiero decir es que él también debe representar las ideas de los que lo siguen e indagar qué siente la gente sobre diversos temas. Hay muchos casos en la historia reciente del país de dirigentes que han recibido muchos votos de golpe, pero luego no se preocuparon por esos votantes y, en definitiva, los perdieron. Un caso es el de Ricardo López Murphy, que lo votaron en 2003 no porque era de ideas liberales, sino porque los votantes de la oposición no querían votar a cualquier candidato peronista. Lo votaron por radical, no por liberal. Milei tiene que averiguar porqué lo están siguiendo.
- ¿Qué debería priorizar la política en el mensaje que se transmite hacia la sociedad electora?
- La principal demanda social es económica. La inflación, la baja de los ingresos y la escasa perspectiva de futuro se conjugan en este esquema. Los candidatos tienen que ofrecer algo en ese sentido a la sociedad. Creo que la ventaja relativa de Milei es que está limpio de antecedentes. Y, por eso, lo van a escuchar en función de lo que diga. Del otro lado, tanto el Frente de Todos como Juntos por el Cambio tendrán que hacer un arduo ejercicio para convencer a la sociedad en todo lo que propongan, porque ya pasaron por el gobierno y tuvieron su oportunidad. Fueron evaluados y votados en consecuencia. Creo que en la elección que se avecina el mensaje de los frentes acerca de lo que se quiere para el futuro de la Argentina no va a ser un componente menor En todo caso, siempre debería ser un componente importante en cada elección. Estoy seguro que en los próximos comicios será un poco más.