Tras una semana intensa de calor, las lluvias ocurridas en la región núcleo resultaron insuficientes para mitigar los efectos negativos de las altas temperaturas: 81.000 hectáreas (ha) de maíz tardío ya se perdieron y el 60% de la soja de primera se muestra de regular a mala.
Y esto no es todo, ya que la irregularidad de lluvias y el descenso de la temperatura generaron preocupación y daños en los cultivos.
Los pronósticos indicaron un ingreso de un frente frío el jueves y un fuerte cambio de masa de aire que provocó un marcado descenso de las temperaturas y la presencia de lluvias, aunque se estima que los acumulados estarán por debajo de las necesidades de los cultivos. Así lo indica el informe semanal Guía Estratégica para del Agro (GEA), de la Bolsa de Comercio de Rosario.
“El clima cálido y seco, con el agravante de las últimas heladas es un combo completo que genera preocupación, ya que el 60% de la soja temprana y un 5% de la tardía se encuentran atravesando etapas de definición de rindes”, manifestaron especialistas.
Los cultivos de la región estuvieron sometidos por más de 50 horas a temperaturas superiores a los 30° C entre del martes 7 al lunes 13 del mes en curso. Las máximas superaron los 38° C y el valor extremo lo registró Pozo del Molle, Córdoba, con 40,3° C. “El sábado y el domingo fueron los días más críticos para los cultivos con un viento norte que era insoportable, un soplete”, comentan desde General Villegas.
Tras una semana intensa de calor se esperaban lluvias que alivien los síntomas del estrés termohídrico padecido. Sin embargo, los acumulados durante la última semana (viernes 10 al 16 de este mes) ni por lejos se acercaron a lo requerido para compensar los efectos negativos de la intensa ola de calor; y mucho menos para mitigar los altos niveles de déficit acumulado. La mitad de la región sumó entre 10 mm y 30 mm y la otra mitad hasta 10 mm. Estos registros corresponden a dos sistemas de inestabilidad y lo más grave es que el del domingo era el más esperado: “errar las lluvias del fin de semana fue clave”, advierten desde San Gregorio. Estas lluvias eran un punto de quiebre para los cultivos. El combo sequía-altas temperaturas fue fulminante para muchos lotes que estaban en malas condiciones.
También la soja de primera fue alcanzada por el brutal impacto de altas temperaturas y falta de agua. La semana pasada, los lotes regulares alcanzaban un 30% del área sembrada; después de las temperaturas extremas llegan a un 40%. Los cuadros en malas condiciones cubren un 20% del área. El panorama es muy preocupante. En los alrededores de Rosario señalan que las lluvias solo servirán para reducir la caída del rinde, difícilmente puedan recuperar la carga de frutos. En Carlos Pellegrini dicen que los daños se sienten incluso en los planteos agronómicos de punta: “quienes hicieron las cosas correctamente, con cultivos de cobertura sembrados previos a la soja para el control de malezas, acusan un secado avanzado de plantas y, lamentablemente, esto no tiene vuelta atrás”. En Arroyo Dulce se puede ver aborto de vainas producto de las altas temperaturas de la semana pasada.