“Cuando me preguntan mi edad, no sé qué contestar, no tengo una referencia o un parámetro. Hay días que vivo intensamente y otros en donde muero lentamente”. Lo importante no es cuántos años tenemos, sino cuántos de ellos hemos vivido. En diversas situaciones se pide dar fecha de nacimiento o la edad. Me parece absurdo. En una época, que bien advertimos, este dato no influye en lo que a capacidad o competencia se refiere. Uno de ellos la convocatoria a presentar obras literarias en el Fondo Editorial Aconquija. Considero una cuestión menor que no deberían exigir. Consignar “mayor o menor de edad” es más que suficiente y no pondría al desnudo información que la mayoría de las personas pretende obviar, ya sea porque incomoda u otros motivos personales. Es tiempo de que se tenga en cuenta este detalle y se obre en consecuencia. Sé de varios escritores/as que no se presentarán por considerarlo una intromisión a su intimidad, en definitiva un prejuicio al que están vulnerables. En otros países ya promulgaron leyes contra la discriminación y prohíben tales requerimientos.

Nelly Elías de Benavente

nellybenavente0@gmail.com