Los dos compromisos de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) en este proyecto fueron el de la provisión de la materia prima -el grano de soja- y el de ocuparse de las soluciones industriales para la fabricación de la harina del modo más conveniente y posible, afirmó Marcelo Ruiz, Director Asistente de Tecnología Agroindustrial de esta institución.
“En lo que respecta al área industrial, nuestro aporte fue estudiar los procesos para definir bien qué y cómo producirlo. Descartada la opción de la gran industria harinera, que obtiene la harina mediante extracción del aceite empleando solventes, aquí en el norte ese método no sería viable. Por eso optamos en cambio por un proceso de extrusión y prensado”, detalló el especialista.
El modelo de producción adoptado para este proyecto toma, en parte, lo que ya se produce en el norte para alimentación animal y la elaboración de biodiésel. De hecho se adecua el procedimiento para obtener un producto apto para consumo humano sin desaprovechar el aceite extraído (que es utilizable principalmente para combustible). El producto final -con un nivel medio de contenido graso aceptable según el CAA y sin antinutrientes- se logró calibrar en los laboratorios del Cerela, donde hoy ya se produce harina a nivel experimental, en muy pequeña escala (a razón de entre 2 y 4 kilos por hora). “Necesitábamos investigar y encontrar en el mercado equipamiento que nos permitiera escalar por lo menos a 250, 300 kilos/hora”, explicó Ruiz. Y agregó: “encontramos y adquirimos los equipos con esa capacidad para una primera etapa de producción y se están instalando en el espacio cedido también por la Eeaoc, hoy en pleno proceso de adecuación edilicia en cuanto a características sanitarias”.
Se han procesado y ejecutado así las primeras inversiones, con fondos provistos por el Ministerio de Educación de la provincia para la adquisición de los equipos y por la propia Eeaoc. “Aguardamos la liberación de otros aportes por parte del Fonarsec para la segunda etapa, en la que pretendemos que la planta piloto funcione de manera continua y semiautomática”.
“Queda a cargo nuestro, además, el montaje y puesta en marcha para inicialmente dirigir la operatoria de la planta y realizar los controles de calidad bromatológica e inocuidad”, agregó. “El proyecto es sólido, viable y está en marcha”, concluyó.