De las filtraciones en El Cadillal se hablaba por lo bajo desde hace unos cuatro meses, aunque, según reconocen todos los funcionarios, se sabía desde hace 22 años. Los vecinos, que oscilan entre el miedo (los que viven en la parte baja, cerca del CAPS de El Cadillal) y la incredulidad (los que viven cerca del lago), dicen que siempre hubo filtraciones. Muestran la zanja que parte de la presa, que a medida que avanza hacia el este, más allá de la ruta 347, se convierte en zanjón. En el barrio El Vallecito temen que se vuelva socavón.
¿Habrá arreglos, habrá escasez de agua, habrá inundación y emergencia? De todo se habla ahora. Ayer se hizo la apertura de ofertas de empresas para hacer la obra sin licitación y hoy se reúne la Legislatura para aprobar el DNU del gobernador Osvaldo Jaldo para que se ocupen unos $ 700 millones para comenzar la obra a mediados de mes. Acaso en la sesión se conozcan detalles más precisos del problema. El pueblo quiere saber de qué se trata.
Idas y vueltas
El primero que habló, con el comienzo del año, fue el ministro de Obras Públicas, Fabián Soria: “Se hizo un estudio de fondo, que nos indica cómo reparar, y tiene un costo que en términos administrativos la Provincia no puede pagar porque está arrendada a una empresa. Nación se va a hacer cargo, va a pagar la reparación, pero eso va a llevar mucho tiempo, entre licitación, puesta a punto y demás”, dijo.
Pero dos días después habló el titular de Desarrollo Productivo, Álvaro Simón Padrós. El 4 de enero dio detalles que parecían precisos del problema. Dijo que no era para inquietarse, que la alarma había saltado en 2022 y que había dos proyectos: uno de arreglo definitivo que correspondía a la Nación, carísimo, y otro de coyuntura, del que se encargaría la Provincia, que pondría $ 165 millones para inyectar limo arenoso para parchar las fisuras de la presa. Dijo que se pidió consulta al auditor internacional Roger Bremen, que sugirió que se bajara el nivel de agua hasta la cota 601, y no la 607, que es la necesaria para que haya agua para riego, para industrias y para consumo.
Adiós al limo arenoso
Al día siguiente apareció Sisto Terán, secretario de la Unidad Belgrano Norte Grande, que dijo que no está garantizado que se haga el trabajo del limo arenoso. Reveló entonces que Bremen debía decir si valía la pena hacer esta inyección “y si es técnicamente razonable”. La obra que sí está garantizada, según Terán, es la solución de fondo, la aplicación de inyecciones de cemento a la estructura, que debe hacer la Nación. “El ministro Gabriel Katopodis me pidió personalmente que me encargue del tema, que lo analice con la gente de Recursos Hídricos, y que ellos (Obras Públicas de la Nación) iban a hacer lo que tengamos que hacer”.
Responsabilidades
Después el mismo Gobernador dio otra vuelta de tuerca al asunto: dijo que la Provincia se hará cargo de la obra principal y que después reclamará la devolución del dinero (unos $ 700 millones) a la Nación, la cual es la responsable de las presas, que son monitoreadas por el organismo llamado Orsep, el cual debe controlar a la concesionaria, Hidroeléctrica Tucumán.
A partir de ahí todo fue angustia. El subsecretario de Energía de la Nación, el tucumano Santiago Yanotti, no explicó por qué la Nación no pone la plata, sino que culpó a la concesionaria.
¿Por qué el salvataje?
La responsable del Orsep, Hebe Barber, dijo que las alarmas se habían encendido en 2021; que se pidió en mayo 2022 programar las inyecciones de consolidación e impermeabilización. Barber también culpó a la concesionaria. Explicó que se la intimó en 2022 y que esta respondió que no tenía capacidad económica y financiera para realizar la obra, lo cual es “incumplimiento de contrato”, según dijo.
Poco se habló de la Hidroeléctrica, que también se ocupa de la presa de Escaba y de la de Río Hondo. Se dijo que ya ha sido multada en otras ocasiones y que tiene la concesión desde tiempos del menemismo, hasta 2025. Un escandalete menor surgió por la denuncia del ex diputado José Cano, que dijo que la empresa está vinculada al kirchnerismo y preguntó por qué “el Estado sale al salvataje de sus negligencias sin exigir la compensación y responsabilidad que les corresponde”. Aunque le respondieron que como funcionario en el Gobierno nacional anterior no hizo nada al respecto, correspondería preguntar si hay un fondo de garantía -que está bajo la órbita de Energía, donde está Yanotti-, y si se debió echar mano a eso. O bien, si la Nación podría haberle gestionado un crédito a la Hidroeléctrica. Eso preguntó el legislador radical José Ricardo Ascárate.
Aunque los funcionarios dijeron que en las reuniones de análisis participaron responsables del Orsep y de la concesionaria, nadie de la Hidroeléctrica abrió la boca. Total, del tema ya se está ocupando la Provincia. Pero es la misma Hidroeléctrica que fue demandada por el Gobierno tucumano en 2015, cuando por la apertura de las compuertas de Escaba se inundaron Graneros, La Madrid y Alberdi.
Después hubo caos político. Desde la Municipalidad capitalina, que hizo una estimación de cuán afectada estaría la ciudad con una inundación proveniente de El Cadillal, hasta legisladores que advirtieron sobre las poblaciones que resultarían anegadas al este, siguiendo la orilla del río Salí, o de cuánto riesgo había en los puentes como el Lucas Córdoba (que, recordemos, estuvo clausurado, con riesgo de roturas, en tiempos del gobierno de Antonio Bussi).
¿No era que no había riesgo, según Simón Padrós? Se estiman daños: falta de agua para riego (que ya es escasa y mal repartida); falta para la industria; falta de generación eléctrica. Demasiados claroscuros hay en el asunto. No se sabe si las inyecciones van a tener efecto inmediato. Se harían excavando al azar para ver si se parcha algo en la filtración; o sea, son a prueba y error. No se sabe cuánto cuestan tampoco y no se conoce bien cómo va a ser el control del gasto, puesto que acá no rige una ley de transparencia. En principio son unos $ 700 millones otorgados sin licitación. Se hace de apuro en este año que tendrá urgencias electorales en medio del dique en estado crítico, siendo que desde hace dos años se sabía de las filtraciones y desde hace varios meses, de su gravedad. Acaso se lo podría haber programado en medio de los numerosos envíos de fondos que se anuncian desde la Nación para obras desde marzo pasado.
¿Se hablará de todo eso en la sesión legislativa? Los tucumanos, sometidos a una salvaje andanada de declaraciones poco claras, están tanteando sobre el agua.