Una mujer se presentó en los tribunales totalmente ofuscada. Pidió hablar con una autoridad judicial. La atendieron y ella, que es madre de un reo, dijo de todo. “Una persona, diciendo que tiene contactos con la jueza, me pidió una suma de dinero para que a mi hijo le dieran el arresto domiciliario. Pero eso nunca sucedió”, denunció.

Cuando fue entrevistada por el secretario judicial que debía labrar un acta con sus dichos, dio el nombre de una magistrada que estaba en la misma oficina. Cuando terminó de declarar, le preguntaron si estaba en condiciones de identificarla. “Por supuesto que sí”, indicó. Le señalaron a la jueza que estaba en la oficina y ella dijo que no la conocía.

La hipótesis de los investigadores es que una desconocida se hizo pasar por funcionaria judicial para engañar a esta mujer que ansiaba el regreso de su hijo a su casa. A cambio, había entregado una importante suma de dinero, vehículos y otros bienes.

Con el correr de los días, los funcionarios judiciales confirmaron otro caso similar, pero en esta oportunidad, fue involucrada una profesional que trabaja para el Poder Judicial. El estafado indicó que había entregado una motocicleta y dinero en efectivo para que su hijo recibiera, entre otros beneficios, el arresto domiciliario.

A través de los testimonios de las víctimas y de otras personas, se logró establecer que los responsables de esta estafa podrían ser un interno del penal de Concepción y una mujer que podría ser su pariente.

Tal como indican las normas, después de haber elaborado las actas correspondientes, la magistrada denunció ambos casos en una fiscalía del Centro Judicial de Concepción en agosto pasado, pero hasta el momento la pesquisa no avanzó.