Francia vivió ayer jueves una jornada de protestas masivas contra el impopular retraso de la edad de jubilación de 62 a 64 años, que ponen a prueba el crédito político del presidente Emmanuel Macron. Trenes parados, escuelas cerradas y sindicatos en las calles fue parte del paisaje.

“La batalla que comienza (...) es una prueba para Macron, decisiva para el final de su mandato y consustancial para la huella que dejará en la historia”, subrayó un editorial del diario Le Parisien.

La reforma de las pensiones es una de las medidas clave que el mandatario, de 45 años, prometió durante la campaña que llevó a su reelección en abril, tras un primer proyecto en 2020 que tuvo que abandonar por la llegada de la pandemia.

Aunque su intención era retrasarla de los 62 a los 65 años, su primera ministra Élisabeth Borne planteó finalmente 64 años, pero adelantando a 2027 la exigencia de cotizar 43 años para poder cobrar una pensión completa, consignó Infobae.com.