Ayer, a las 10 de la mañana y en la calle el sol se hacía sentir en la piel. El calor y la humedad hacían lo propio. En esas condiciones, cientos de personas aguardaban en la esquina de Córdoba y 25 de Mayo. Es la esquina de la interminable fila de personas que llegaron para hacer trámites personales en la Anses. Hacia la Laprida, la cola continuaba y daba la vuelta para llegar hasta Mendoza. Hombres, mujeres, adultos mayores y niños.

Muchas de las madres beneficiarias de programas sociales cargan a sus hijos pequeños en brazos. También se vieron ancianos que, al refugio de la mínima sombra encontrada, aguardaron sentados ser atendidos en alguna escalera. Otros se cubrieron del sol con gorras o camperas y, la mayoría de ellos, con los mismos formularios impresos que llevaron para presentar.

Llegaron para cargar los formularios de libretas de asignación y así poder percibir las retenciones anuales que realiza la Anses hasta completar los datos a fin de año.

Venta de turnos

Todos coinciden en que les resulta imposible conseguir turnos en la página web. No importa el horario al que ingresen, intentan incansablemente, pero no lo consiguen, según afirman. Detrás de esta problemática estaría la venta de turnos. La “avivada” de quienes tienen los recursos para acceder constantemente a ver la disponibilidad de citas termina por perjudicar a miles de tucumanos.

Enrique Salvatierra, titular de la UDAI Capital de la Anses en Tucumán, dijo que está al tanto de esta situación. “Hay gente que tiene un cyber y está permanentemente sacando turnos; los tienen, modifican el nombre del titular y los venden”, relató. “La gente que dice (que se venden turnos) debería hacer una denuncia”, pidió el funcionario.

Entre los que acudieron, la mayoría llegó para presentar la libreta de sus hijos acreditando que cursaron el año académico y los controles sanitarios; lo que les permite cobrar los haberes de Asignación Universal por Hijo. Al menos las primeras 100 personas están a la intemperie desde las 5 de la mañana. “Se supone que empezaban a atender a las 8 -comentan-, y han empezado a las 8.45”, cuenta una mamá.

Desde las 21 del día anterior empieza a formarse la cola sobre la 25 de Mayo. “Una señora con un bebé se quedó a dormir en una colchoneta y le dieron el número cuatro, o sea que ya había gente antes de las 21”, declara una mujer.

Comenta, molesta, que en la entrega de números para el ingreso no recibió el suyo por haber ido a buscar un baño y que luego se negaron a darle otro. Es que, para quienes esperan desde la madrugada, no hay sanitarios disponibles. “Sí o sí tenés que venir con alguien más por si querés ir al baño; no te queda otra que pedir permiso en un bar o ir a una estación de servicio”, agrega. Pero los primeros bares abren a partir de las 6 y la estación de servicio más cercana está a tres cuadras, en Corrientes y 25 de Mayo.

Sobre la Córdoba, a mitad de cuadra, Silvia encontró descanso en las gradas de entrada de un garaje. En brazos carga a su hijo que juega y sonríe. La repartición pública, en este caso, no maneja el sistema de atención preferencial para embarazadas, adultos mayores, personas con discapacidad o madres con niños pequeños. Todos, por igual, tienen que esperar por horas.

La joven madre contaba, al igual que muchos otros, con que la atención iniciara a las 8. Su vigilia empezó a las 6.20 y esperaba desocuparse después del mediodía.

María (27), Mayra (34) y Débora (40) son las últimas de la fila. Están paradas en Laprida y Mendoza y llegaron cerca de las 10. Cuentan que especularon con los horarios y el ritmo de atención. “Pensábamos que ahora iba a haber menos gente que a la mañana y que temprano iba a ser una locura”, coinciden. Pareciera no importar el horario de llegada: la espera es desmedida para todos. María también tiene a su bebé de un año en brazos. Reclaman que la atención sea por orden de llegada y no por turnos, para evitar tamaña aglomeración. (Producción periodística: Milagro Corbalán)


Justifican la demora

Salvatierra acusa a sindicalistas

Ante los reclamos, el titular de la UDAI Capital de Anses, Enrique Salvatierra, explicó que la oficina demoró la apertura de sus puertas por una asamblea gremial que llevaron adelante los trabajadores en horas de la mañana. No coincidió con las declaraciones de quienes esperaban -que comentaron que la atención se inició 45 minutos tarde-, alegando que la apertura se realizó solamente entre 10 y 15 minutos después de lo esperado.

“Hay distintos gremios dentro del organismo; uno de esos gremios organizó una asamblea. Muy desproporcionada, porque la podría haber hecho más temprano”, responsabilizó el funcionario a los gremialistas.

Apuntó también contra el accionar de los beneficiarios. “Tuvieron todo el año para cargar la libreta de asignación, esa es una realidad”, dijo. Por su parte, desmintió las declaraciones de un jubilado que comentó a LA GACETA que era la tercera vez que tenía que asistir por reprogramación de turnos. “Es imposible -dijo Salvatierra-, sino que venga y hable conmigo. Nosotros atendemos a la mayoría de la gente y hay gente a la que atendemos sin turno cuando vemos la necesidad que tienen. Los invito a que vengan temprano”, remarcó.