El efectivo pierde importancia en el ranking de los preferidos, pero se mantiene como el método de pago habitual. Según un estudio elaborado por Fiserv, una compañía global líder en tecnología financiera y en pagos digitales, tras dos años de pandemia de la Covid-19, la tarjeta de débito continúa posicionándose como el medio de pago más mencionado como habitual y preferido.
Un 34% de las preferencias se vinculan con ese sistema, mientras un 14% se hace con efectivo (registra una caída interanual de 9 puntos Las billeteras virtuales y códigos QR (22% y 11% respectivamente), si bien utilizan tarjetas, se perciben como un medio diferente de cara al consumidor y consolidan su vínculo con el mismo: crecen como medio de pago preferido y escalan a la segunda posición, mostrando una continuidad o tendencia creciente versus 2021.
En este fenómeno mucho tiene que ver la edad. Por caso, Fiserv revela que los que más usan billeteras virtuales y QR son aquellas personas comprendidas entre 31 a 45 años. Los sectores donde se observan mayores volúmenes de operaciones con billeteras virtuales son supermercados, indumentaria y gastronomía. De todas maneras, la sociedad usa el efectivo porque, de esa manera, pueden llegar a obtener mayores descuentos, debido a las tasas que se cobran en las operaciones, según los casos.
El diagnóstico privado, al que accedió LA GACETA, apunta además que nueve de cada 10 personas tiene cuenta bancaria y la tenencia de cierta cantidad de tarjetas de crédito crece según la edad. Con la digitalización de los medios de pago, las tarjetas adquirieron un papel fundamental para operaciones más cómodas y rápidas, sin necesidad de efectivo en el momento, posibilitando el acceso a un ideal de mayor consumo.
Aunque las preferencias por el tipo de tarjeta varían en función del canal y del importe de la compra, siguen siendo las protagonistas a la hora de realizar una transacción. Un 46% de los que participaron del sondeo contestaron que, por lo general, apela al “plástico” cuando la transacción (en tiendas físicas u online) superan los $ 8.000. Por esa razón, las mayores compras se efectúan en súper e hipermercados, en tiendas de artículos de hogar y a través del e-commerce.
Según Finserv, la evolución de la tecnología financiera, en pos de facilitar la gestión del dinero para los usuarios, propició un escenario en el que los cambios vinculados a las nuevas formas de comprar y pagar se van consolidando, demostrando que estos hábitos y tendencias llegaron para quedarse. Crece la compra online y vuelve a verse la compra en formato presencial, repuntando índices de consumo.
El segmento de 18 a 30 años es el que ha incorporado cambios en sus compras en un mayor porcentaje, con un 60% de las consultas afirmativas en este sentido. Con los sistemas de descuentos que se realizan periódicamente en la web, cuatro de cada 10 argentinos han efectuado compras online.
Según la compañía, la diversidad de métodos de pago funciona no solo como aliada en contextos de reactivación, sino que también fomenta un entorno de competitividad en la industria, para favorecer a los usuarios finales. De esta manera, puede verse la versatilidad de la tarjeta de débito en situaciones de consumo, la importancia de la posibilidad que representa la tarjeta de crédito, y la habitualidad del efectivo en canales vinculados a gastos diarios y de menor valor.
Este contexto de métodos alternativos al efectivo para comprar y pagar, trajo consigo un escenario con múltiples ofertas para los consumidores, una enorme posibilidad para reactivar el consumo y un gran desafío para todos los comercios: estar preparados para aceptar el medio de pago que su cliente elija, indica Finserv.
Uno de los desafíos más fuertes que nos deja la velocidad que tomó la transformación de los medios de pago es en el ámbito de la seguridad. Así como vemos un profundo interés en los usuarios por tener mayor control en su vida financiera, claramente las estafas y los fraudes constituyen una fuente de preocupación y una de las barreras más nombradas a la hora de adoptar una nueva tecnología.
En materia de seguridad, un 20% de usuarios y un 18% de comercios han sufrido estafas alguna vez. El terreno para las nuevas formas de pagar sigue siendo fértil. Según el estudio privado, aún persiste cierto desconocimiento de la iniciativa Transferencias 3.0 en el segmento comercios.