La sociedad está cansada. Sí, es algo que se escucha a diario. Las mezquindades políticas, las malas decisiones de administración y la falta de confianza son creadoras del descontento cada vez más fuerte en nuestra población. Sin embargo, estamos acostumbrados a que lejos de una solución a los verdaderos problemas de la gente, la política se encargue de discutir cuestiones que son ajenas a la pobre vida que nos están llevando a vivir. Más que una tarea pendiente, es una obligación inmediata que la política se ponga a trabajar en la inseguridad, la inflación, la falta de empleo y por sobre todo en la estabilidad. No es un capricho, es una necesidad de que el arco político (oficialismo y oposición) reflexione y “se pongan los pantalones”, porque solamente nos están dejando en las puertas del auge de la miseria.

Francisco Nieva

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