Diez años después, el proyecto de Ley de Humedales sigue estancado en el Congreso. La última parálisis en la Cámara de Diputados se produjo cuando se disponían a tener el plenario de comisiones, necesario para emitir un dictamen, paso previo a la votación final del proyecto en el recinto.

De forma sorpresiva, y pese a que la instancia había sido acordada previamente por los legisladores, la jornada fue postergada a pedido de los presidentes de casi todos los bloques: Frente de Todos, Unión Cívica Radical (UCR), PRO, Coalición Cívica, Evolución Radical, Provincias Unidas y Encuentro Federal, precisó un informe de Ámbito.

La nueva dilación se planteó para incluir las voces de los Gobiernos provinciales, considerando que muchos territorios tienen actividades extractivas, y entrarían en tensión con una eventual regulación ambientalista.

A excepción del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) y el Partido Socialista (PS), con posturas 100% a favor, en el resto hay grandes internas que atraviesan todo tipo de ideologías. Ya sea por las presiones del sector agropecuario o el minero, el peronismo y el macrismo dividen aguas y en sus propias filas hay dirigentes con posturas opuestas entre sí, siendo los bloques más fuertes del Congreso.

Cada vez que parece que la Ley de Humedales está por salir, algo pasa. Por eso, el socialista Enrique Estévez junto a Graciela Camaño, del frente Identidad Bonaerense, presentaron una nota en Diputados "para dejar constancia de la irregularidad" que se habría cometido al posponer la reunión de comisiones.

Entonces, ¿cuándo podría reanudarse el debate? "Lo más a la brevedad posible", dijo Estévez a Ámbito. El dirigente de la sojera provincia de Santa Fe se mostró abierto a que los gobernadores participen de los diálogos, esperando que ocurra "cuanto antes".

La idea de una posible Ley de Humedales está en la agenda pública, más instalada que nunca. El foco de la cuestión parece ser cuidar estos abundantes espacios naturales, y ver hasta qué punto eso afecta a otras importantes actividades económicas para el país. A partir de ahí, surgen otras preguntas filosóficas: ¿queremos esas actividades sojeras, ganaderas o mineras? ¿Podemos prescindir de ellas? ¿Cómo garantizar un equilibrio entre naturaleza y productividad?

Los ambientalistas exigen que se emita el dictamen para avanzar hacia la ley. Sin embargo, todavía no hay un texto definitivo para votar en el Congreso.