“Me siento desprotegido por la Justicia. Siento que en todo este tiempo, por mi condición sexual, pocos operadores tomaron con seriedad el caso”, explicó P.G. un joven que fue víctima de un abuso sexual y que espera que el acusado, que se encuentra cumpliendo la prisión preventiva con arresto domiciliario, sea enjuiciado. “La espera que lleva hace más de un año me está matando en vida. Nunca nada volvió a ser igual”, sostuvo la víctima en una entrevista con LA GACETA.

Según consta en el expediente, el estudiante universitario, a través de una casa de citas online, acordó encontrarse con alguien (que utilizaba una identidad falsa). El encuentro tuvo lugar en la plaza San Martín de la capital. Al día siguiente, la víctima aceptó la invitación a dar un paseo en moto que le hizo el sujeto, que había ganado su confianza.

El 27 de junio, los jóvenes se dirigieron hacia Yerba Buena. De allí ingresaron por el sendero de la Ciudad Universitaria. El supuesto nuevo amigo invitó al damnificado a caminar por el lugar. Ya en medio de la vegetación, el sujeto comenzó a agredir al estudiante y a decirle que estaba armado, que era un violador serial y un asesino. Después de robarle el celular Iphone, abusó de él.

En la declaración que realizó ante las autoridades, P.G. contó que el acusado lo obligó a ponerse la ropa y a subir a la motocicleta bajo las amenazas de develar su condición sexual en las redes sociales y dañar a todos los miembros de su familia, puesto que sabía dónde vivían y a qué se dedicaban. Lo trasladó hasta Ejército del Norte y avenida Belgrano. Antes de huir volvió a amenazarlo, señalando que él pertenecía a una mafia que atacaba a víctimas similares.

P. G. realizó la denuncia en la Policía. Pero fue su hermano el que logró dar un paso clave: consiguió rastrear dónde estaba el celular que había sido robado. No sólo lograron recuperar el Iphone, sino que descubrieron la verdadera identidad del sospechoso.

El expediente fue investigado por la fiscala Adriana Reynoso Cuello que, después de haber reunido las pruebas suficientes, acusó al sospechoso de los delitos de abuso sexual con acceso carnal, robo y amenazas coactivas. El imputado desmintió los dichos de la víctima, diciendo que el encuentro había sido consentido.

Sin embargo, Reynoso Cuello confirmó que el imputado tenía al menos otras tres denuncias por robo y delitos sexuales que se encuentran en el régimen conclusional y que no fueron cerrados todavía.

En una audiencia, la Justicia le dictó la prisión preventiva, pero con la modalidad de arresto domiciliario, a pesar de la oposición del Ministerio Público Fiscal y de la querella, que está representada por José María Molina e Ileana Antoniella Battaglia.

Problemas

“Nuestro representado siente un trato desigual por su condición sexual, ya que la persona que cometió tres delitos en su contra se encuentra gozando un arresto domiciliario como si hubiera cometido hechos menores, o si se encontrara amparado por las excepciones que prevé la ley”, comentó Battaglia.

“La víctima se siente atemorizada y está traumatizada. Al día de la fecha se encuentra realizando tratamiento psicológico y psiquiátrico. Y lo peor de todo esto es que él mismo siente la diferencia con la que fue tratada su causa. Nota las grandes diferencias y repercusiones que tiene su causa, con aquellas en las que las víctimas son mujeres. Un hombre también puede sufrir este tipo de delitos en su contra y no por ser hombre debería haber una diferenciación”, añadió Molina.

Para los querellantes, la decisión de otorgarle el arresto domiciliario es insólita. “Se lo concedieron porque, supuestamente, debería cuidar a su madre, pero en realidad tiene 11 hermanos que podrían haber hecho la misma tarea”, dijo la abogada. Su par añadió: “lo más grave es que en las sucesivas audiencias donde se pidió la prórroga de la prisión preventiva, se denunció que los familiares del acusado amenazaban a nuestro representado y a sus familiares. Nadie nos escuchó”.

Los profesionales informaron que la próxima semana se hará la audiencia donde se solicitará que el acusado sea enjuiciado. “Será un paso clave, porque sospechamos que puede haber más víctimas de esta persona. Si lo llevan a un calabozo, es muy probable que aparezcan más personas denunciándolo”, finalizó Molina.