“Espero un adversario fácil y dinero fácil”, dijo  Floyd Mayweather . Así volvió a los rings para un combate poco convencional, pero con antecedentes en los últimos tiempos: que se crucen pugilistas natos contra figuras de artes marciales mixtas (MMA). En este caso, en Tokio, la exhibición era con el japonés Mikuru Asakura, un top en las MMA.

Todo duró apenas dos asaltos. Mayweather conectó una derecha que mandó a la lona a su rival en el segundo round. El árbitro Kenny Bayless, pese a la rapidez con la que reaccionó el púgil asiático (que lleva diez temporadas compitiendo en diferentes asociaciones de artes mixtas), resolvió parar el combate ante las consecuencias que podían tener los golpes de Mayweather. O al menos eso estimó.

En las plateas, Mayweather tuvo un “aficionado” de lujo: nada menos que “The Pacman”, el filipino Manny Pacquiao, otrora rival del boxeador estadounidense en una pelea que se realizó en Las Vegas en mayo de 2015. Aunque no dijo nada sobre una eventual revancha con “Money”. Aquella vez se impuso Mayweather por puntos, en fallo unánime, y logró los títulos welter de la AMB, CMB y OMB. Luego de su victoria, Mayweather miró a Pacquiao y manifestó al púbico: “Otra leyenda se encuentra aquí. Un peleador increíble”, lo describió al filipino.


Respecto de este combate exhibición, Mayweather ya había derrotado en un match similar, también en Japón, en 2018, al joven kickboxer local Tenshin Nasukawa (20 años en aquel momento), después de solamente unos pocos golpes y dos minutos de pelea. Lo que provocó que el enfrentamiento fuera considerado una farsa.