No es ningún misterio que la actividad sexual genera múltiples beneficios: desde reducir el colesterol, aumentar la energía y la oxigenación del cuerpo, hasta ser un poderoso analgésico y relajante natural, que nos ayuda a disminuir las tensiones y el estrés.
Como toda actividad física, hacer el amor quema calorías y por lo mismo favorece un buen descanso. Al producir ciertos incrementos hormonales, fortalece nuestros huesos y músculos, y colabora a regularizar las menstruaciones (además de aliviar el dolor y el malestar del síndrome premenstrual). También se ha hablado del efecto positivo del sexo sobre el sistema inmunológico, por lo que nos haría más resistentes a los resfríos, las gripes… ¿y el covid?
Existen pruebas de que el sexo está entre los factores que retrasan la muerte, además de hacer -como es obvio- mucho más placentero el proceso de envejecimiento, es decir… ¡la vida!
Una próstata feliz
Una investigación australiana publicada hace unos años demostró que el orgasmo regular ayuda a prevenir el cáncer de próstata. Después de realizar un estudio en 2.000 hombres de entre 20 y 50 años, el equipo dirigido por el profesor Graham Giles, director del Consejo para el Cáncer del Centro Epidemiológico para el Cáncer, llegó a la conclusión de que los pacientes que más eyaculaban eran menos propensos a contraer esta enfermedad. Al parecer, los hombres que experimentaron más de cinco eyaculaciones semanales durante su juventud tenían un tercio menos de probabilidades de padecer este mal.
El estudio determinó además que la masturbación era un agente preventivo más eficaz que la relación sexual (ya que las infecciones tienden a aumentar las chances de contraer cáncer de próstata). Entonces el profesor Giles especuló que la eyaculación producto de la masturbación evitaría la formación de cierto agente cancerígeno -también presente en el humo del cigarrillo- en el fluido de la próstata. “Es una hipótesis de estancamiento prostático: cuanto más se vacían los conductos, menos posibilidades hay de que una sustancia sea retenida y dañe las células que los protegen”, concluyó. Ocurre que los desórdenes prostáticos pueden ser causados -o pueden agravarse- como resultado de las mismas secreciones que expide la glándula.
Anthony Smith, profesor adjunto del Centro Australiano de Investigación sobre Sexo, Salud y Sociedad de la Universidad de La Trobe en Melbourne, aseguró para la revista New Scientist: “Si probamos que estos hallazgos son verdaderos, sería razonable incentivar a los hombres a que se masturben”.