La Policía porteña realizó ayer un operativo de vallados en inmediaciones de la casa de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien afronta un juicio por asociación ilícita, a la que el fiscal Diego Luciani le pidió 12 años de prisión en la “causa Vialidad”. La maniobra, que terminó de manera desastrosa, con incidentes y al menos 11 heridos, tenía como fin evitar disturbios en la zona de Recoleta y Parque Lezama, donde se concentrarían las agrupaciones kirchneristas que sostienen que Cristina está siendo víctima de una persecución política. La Policía explicó que además buscaban proteger a los vecinos y garantizarles una salida por una calle.

Cronología

A las 15 algunas de las agrupaciones comenzaron a llegar al lugar y se toparon con el vallado. El dirigente Juan Grabois fue uno de los primeros en cuestionar la medida y criticó que además en la puerta de la casa de Cristina se haya apostado un camión de bomberos. La tensión fue creciendo en medida que llegaba más gente al barrio Recoleta.

A las 17.30 comenzaron los disturbios. Algunos manifestantes arrojaron proyectiles a la Policía, derribaron el vallado de la esquina de Guido y Uruguay y avanzaron hasta que la guardia de Infantería los reprimió e hizo retroceder hasta la mencionada esquina.

Minutos antes de las 18 hubo un nuevo avance. La Policía volvió a reprimir y utilizó el camión hidrante para dispersar y arrojó gases.

A lo largo de las imágenes que fueron captadas por los canales de televisión se pudo ver a personas encapuchadas que intentaban quitarles los escudos a los uniformados y les arrojaban objetos. Un manifestante apareció lanzando la tapa de un basurero que habían destruido.

Otro video registró a un camarógrafo y a una cronista luchando contra tres hombres que intentaron robarles el trípode de la cámara. No consiguieron su cometido por la intervención de terceros que auxiliaron al personal televisivo.

A las 18.30, una imagen captada desde un balcón de las inmediaciones captó a la Policía rodeada por los manifestantes kirchneristas en la esquina de la casa de Cristina, Juncal y Paraná. En ese momento los uniformados recibieron la orden de dar por finalizado el operativo.

Hasta el cierre de esta edición se constató que resultaron heridos al menos cuatro civiles y siete efectivos. A su vez, cuatro personas quedaron detenidas.

Luego de una tarde empañada por la violencia, Cristina, desde la puerta de su casa, dio un breve discurso y luego le pidió a la gente que se desconcentrara. Dijo que se sintió muy apoyada por sus militantes y también remarcó: “en el único lugar en el que desde el día martes hubo escenas de violencia fue en la puerta de mi casa”.

La vice cuestionó a la Justicia, a la cual se refirió como “partido judicial” y también le pidió a la oposición que: “dejen de competir para ver quien odia más a los peronistas... No repitan experiencias de las cuáles después todos tenemos que lamentarnos, ha habido demasiada sangre en la Argentina”.

El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, quien había ordenado este operativo policial, brindó una conferencia de prensa antes de que Cristina saliera a hablar con sus militantes. “Le pido a la vicepresidenta que asuma la responsabilidad de que los manifestantes se retiren pacíficamente a sus casas”, expresó el funcionario que estuvo acompañado por varios referentes del PRO. Explicó que el martes hubo una manifestación pacífica y que: “ahora, cuando hubo riesgo de violencia, intervinimos con un gran accionar de la Policía de la Ciudad que evitó que se enfrentaran grupos opuestos. A partir de eso, y a lo largo de los días, la situación se agravó. Lo que era una expresión de apoyo se convirtió en un acampe permanente con grupos que se turnaban para ocupar el espacio público con amenazas a vecinos”. Al final se retiraron las vallas y se pidió que los militantes que se quedaron no provoquen disturbios.