Una metáfora trepada al rumor los pinceles, seguramente, lo sobresalta en los insomnios. La poesía le hizo una zancadilla en la infancia, abriéndole una ventana al mundo. En las mocedades, desembarcó en Buenos Aires. No sospechaba, por cierto, que su paso laboral por un taller de chapa y pintura sería su pasaporte al arte de los caballetes, que lo acompaña desde entonces. “Ese fue mi primer acercamiento a la pintura... La palabra y la música son dos elementos necesarios para la composición; lo que les transmito a mis discípulos es que con la poesía transmitan sus emociones, sus experiencias y sus memorias, que es lo que a mí me pasa. Cuando escribo pinto la realidad de una manera expresionista abstracta, pero con el sentimiento que me provoca una marcha por los derechos humanos o ver gente durmiendo en las calles, como sucede en Buenos Aires”, dice Ángel Leiva. El poeta y pintor expondrá a partir de hoy, a las 19, en el Centro Cultural Virla, sus dibujos y pinturas. La presentación estará a cargo del periodista Roberto Delgado y de Iván Alarcón, director de esa institución.
Nacido en Simoca en 1942, Leiva vive en Sevilla hace más de tres décadas; es doctor en Literatura por la Universidad de Syracuse, Nueva York. Poeta, docente y crítico de arte y literatura, es autor de varios libros, entre ellos, Celebración de la poesía, Condenada memoria, habla; Tierra querida; Furia de la nostalgia; La alegría perdida; En la ciudad de la alegría y Regreso al sur. “Alguna vez dijeron que siendo un poeta de la provincia, no era un poeta folclórico, sino que estaba en una poesía Rimbaud, Blake… no sé. Simoca es mi origen, mi cuna, aunque vivo en Sevilla hace 30 y pico de años. Andalucía me marca mucho, la música, que es fundamental, yo no hago rima, el ritmo es muy importante para mí, la musicalidad interna”, explica.
Ha obtenido importantes distinciones como el Premio Nacional de Poesía (Sociedad Argentina de Escritores, Buenos Aires, 1969); el Premio Internacional de Poesía “César Vallejo” (Asociación de Escritores e Intelectuales, Perú, 1973); el Premio Internacional de Poesía Pablo Neruda (México, 1974); y el International Literature Prize of Springfield (Massachussets, 1980).
Sobre su pintura, el profesor de la Universidad de Sevilla, Andrés Luque Teruel, afirmó: “Leiva plantea pinturas con fondos abstractos que nos remiten a distintas fuentes del conocimiento de la pintura abstracta, informalista, expresionista e, incluso, a momentos minimalistas. Se muestra como un pintor posmoderno por derecho propio. Sus cuadros dejan de ser simples complementos de los poemas y se manifiestan como otra legitimidad de los estos, en la que la ausencia de tema nos posibilita el establecimiento de una particular ley del silencio, el equilibrio entre la ocultación y la reflexión”.