“Ahora estoy en una residencia de artistas; en un espacio para crear, para elaborar un proyecto, trabajar en él”. Desde Viena (Austria) la voz amable de Susana Baca responde la llamada de LA GACETA. La notable artista peruana da el puntapié inicial de su gira argentina en Tucumán: esta noche a las 21, estará en el teatro Mercedes Sosa (San Martín 471). Trae el bagaje de su repertorio, aquilatado en más de medio siglo de investigación, recuperación y canto de las músicas de raíz.
Llegará acompañada por Oscar Huaranga, Renzo Vignati Llosa, Miguel Díaz Vitela, Alex Quijandra Mejía, Jonathan Mendoza Sánchez, Juan Carlos Aliaga y Manuel Mejía Bravo. Antes de venir a nuestro país, la muy vital cantante hizo escala en su Lima natal, donde presentó su autobiografía, editada por Penguin Random House.
- ¿Qué has podido redescubrir en ese trabajo?
- He podido apreciar, porque hay cosas que ya ni te acuerdas, todo el trabajo hecho y también la lucha. Siempre teníamos dificultades y problemas. En mis comienzos la gente me decía: “¡canta otra cosa! No cantes poesía porque no se vende”. Fue por los 80; me ponían trabas y piedras en el camino.
- Pero después has seguido ese camino, y es prolífico en obras y en reconocimientos.
- Yo me quejaba frente a Mercedes (Sosa). “¿Por qué no me hacen caso?”, le preguntaba. “No te preocupes Susanita, pronto te van a hacer caso”, me decía ella.
- Vos, Chabuca Granda y Mercedes son mujeres adelantadas a su tiempo en el arte.
- Chabuca, escribiendo unas letras increíbles y Mercedes, siendo una intérprete única. No hay otra como ella: hoy nos sigue iluminando.
- Venís a la cuna de Mercedes, al teatro que lleva su nombre, va a haber mucha y buena energía.
- ¡Va a ser muy lindo cantar ahí! Yo conozco Tucumán. He estado hace un tiempo. Fuimos para el Bicentenario de la Independencia y conocimos la Casa Histórica.
- ¿Qué significa haber ganado tres Grammys Latinos?
- La primera vez me preguntaba cómo sería eso. Y fue un gran orgullo: era el primer Grammy para Perú ¡y para una mujer peruana! Era una fiesta. La gente estaba feliz; me felicitaban en la calle. Fue muy bonito; un reconocimiento al trabajo. El segundo fue también espectacular porque era con la colaboración que hicimos con Calle 13, con la canción “Latinoamérica”, de René Pérez y su hermano. Y el tercero llegó en 2020 con “A capella”, mejor álbum folclórico.
- ¿En qué circunstancia grabaste “A capella”, sólo con tu voz, algo tan difícil de hacer?
- En medio de la pandemia grabo este disco a partir de la sugerencia de Ricardo Pereira, mi marido. Me veía atormentada, dando vueltas, sufriendo, y de pronto me dice: “Susanita, canta a capella y te grabo”. Me fui a buscar mis canciones. Rescaté, por ejemplo, un poema de Federico García Lorca, “Los lagartos”, y otros textos. Empecé a cantar con entusiasmo y decidimos grabar. Empezamos un 1° de mayo, como buenos trabajadores; Ricardo filmaba con un celular. Fue dificilísimo. Para poder hacerlo me acordaba de los rostros de los músicos con quienes grababa; y tenía felizmente los ojos de Ricardo, no me sentía tan sola. Después, ganamos el premio.
- Hiciste una versión preciosa de un tema emblemático de Fito Páez en ese disco. ¿Por qué lo elegiste?
- Es que es increíble. Yo repetía como un mantra todos los días, desde el principio de la pandemia: “quién dijo que todo está perdido, yo vengo a ofrecer mi corazón”. Eso era tan vigente, tan de aquel momento…
- Y después, en el álbum “Palabras urgentes”, donde homenajeás a mujeres importantísimas de la independencia latinoamericana, parece que te urgía interpretar “Cambalache”.
- Sí, me he atrevido. Y también a cambiar un poco las palabras porque hay algunos términos en lunfardo que no iban a entender mis compatriotas. Es una canción de protesta porque justamente vivíamos los días más terribles de la corrupción en la política y entre las autoridades, terrible, algo muy escandaloso. Habían salido a la luz unos audios en que esta gente sacaba a relucir sus tejes y manejes. La Justicia obraba según tuvieras plata o no. Muy grave.
- “Siglo XX, cambalache…” dice Discépolo; estamos en el XXI.
- ¡Sigue siendo tan vigente!
- ¿Qué te hizo versionar “Hasta la raíz”, el tema de Natalia Lafourcade?
- Se trata de una canción de amor a una persona desaparecida, que te hace imaginar ese dolor tan grande. Hemos tenido desaparecidos en todos nuestros países lamentablemente.
- A los 78 años versionás temas de músicos jóvenes y te rodeás de jóvenes en tu banda...
- Sí, los jóvenes son una gran fuente de energía. Tengo ganas de decir cosas contundentes, con una música que nos reúna, que nos entusiasme a todos, entonces voy y trabajo con jóvenes que están entre los 25 y los 30 años. Digo que ahora estoy tocando con mis nietos, lo cual me parece muy bonito. La fuerza me viene de estar tocando con ellos, y esa juventud me demanda tanto como que permite que se me acerquen jóvenes a interesarse por la música nuestra.