BRASILIA, Brasil.- Los ataques a los indígenas de Brasil y las invasiones de sus tierras por parte de mineros y madereros ilegales aumentaron significativamente en 2021, agravando una situación ya “aterradora”, según el Consejo Misionero Indígena (Cimi) de la Iglesia Católica.
En su informe anual sobre la violencia contra los indígenas, el Cimi detalló un dramático aumento de los abusos en el tercer año de Gobierno del presidente Jair Bolsonaro, que ha desmantelado organismos de inspección y protección de los indígenas.
Bolsonaro, un nacionalista de derecha, fomenta la explotación económica de las reservas indígenas con nuevas leyes y propuestas para permitir la minería en tierras indígenas, dijo Cimi.
“Los invasores intensificaron su presencia y la brutalidad de sus acciones”, y usaron cada vez más armas pesadas para atacar las aldeas que se resistieron a su avance, señala el informe.
Con más de 20.000 mineros de oro ilegales en la reserva yanomami, en la frontera con Venezuela, los invasores han iniciado ataques armados contra las comunidades indígenas, provocando un clima de terror y muertes, incluso de niños, dijo Cimi.
En el estado de Pará, donde la creciente minería de oro ilegal ha destruido los bosques y contaminado los ríos, los invasores han atacado a las organizaciones de la comunidad Munduruku y han tratado de impedir que sus líderes viajen a las manifestaciones en la capital del país, según consta en la denuncia.
La oficina de asuntos indígenas del gobierno de Bolsonaro no respondió a los pedidos de respuesta por parte de periodistas locales y corresponsales extranjeros.
Hubo 305 invasiones a tierras indígenas en 2021, en comparación con 263 del año anterior, casi tres veces más que los casos reportados por Cimi en 2018, cuando Bolsonaro fue elegido presidente. Además, se registraron 176 asesinatos de indígenas, seis menos que en 2020, que tuvo el mayor número de homicidios registrado. Los suicidios de indígenas aumentaron a 148 el año pasado, el más alto registrado.
El Cimi también denunció casos de asesinatos realizados con extrema crueldad y brutalidad, como los de Raissa Cabreira Guarani Kaiowá, de 11 años, y Daiane Griá Sales, de 14, del pueblo Kaingang. Ambas niñas indígenas fueron violadas y asesinadas. (Reuters)
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