“Luego de que cometiera el crimen, la pareja de la víctima y un menor apodado ‘Chuky’ corrieron del hogar al agresor, que según lo que manifestaron los testigos, también intentó herir con el cuchillo al adolescente”. La frase, que corresponde al auxiliar de la Fiscalía de Homicidios, Lucas Maggio, fue una de las tantas que reflejaron el contexto en el que ocurrió el crimen de Isaías Juárez (24 años). En la audiencia de ayer quedó al descubierto una vez más la violencia que impera en algunos barrios de la provincia. También las carencias que sufren los vecinos. Por este crimen Roberto Carlos Casazola (29), quien ya tenía una condena, fue trasladado al penal de Villa Urquiza.
Enemigos
Maggio contó durante el debate virtual que varios testigos fueron coincidentes sobre el hecho. El sábado por la tarde Casazola y Juárez habían protagonizado una pelea en la calle. Solían agredirse cada vez que se veían. El motivo de la disputa no se mencionó en la audiencia, pero algunos testigos manifestación que Casazola no aceptaba que su ex pareja lo haya dejado y que luego haya empezado una relación con la víctima. La joven, cuyo nombre se preserva, presenció el crimen e integraría la querella junto con la familia Juárez.
El domingo por la mañana Casazola fue hasta la casa donde la víctima y la joven convivían, en el asentamiento El Triángulo II, de Villa Carmela, donde no cuentan con varios servicios básicos.
Murió tras ser apuñalado por el ex novio de su pareja“Decile a Isaías que salga, le tengo preparada una sorpresa”, le dijo el acusado a la joven mientras tomaba un objeto que llevaba en la cintura. Desde adentro de la casa Juárez escuchó y salió. Reconociendo que el agresor estaba armado, la víctima le gritó: “peleá mano a mano”. Maggio reconstruyó ese diálogo con base en los dichos de los testigos. Luego explicó que tras ese cruce de palabras todo ocurrió muy rápido: Casazola sacó un cuchillo, irrumpió en el hogar y le asestó una puñalada a la víctima que la hizo caer al suelo. Luego lo remató con otra puñalada en el tórax.
Tras el horror presenciado, la dueña de casa junto a un adolescente corrieron al agresor del lugar. Casazola fue a esconderse a una casa de ese barrio donde horas después la Policía lo detuvo y secuestró un cuchillo con mango de madera, que sería el que usó para cometer el homicidio.
Maggio destacó que al aprehenderlo los efectivos de la Unidad Regional Norte debieron proteger también al acusado porque un gran número de vecinos indignados rodeaban la casa señalándolo por el crimen.
Simultáneamente, mientras Juárez agonizaba, sus allegados intentaron salvarle la vida. Lo subieron rápidamente al único vehículo que tenían disponible en ese momento: un carro tracción a sangre y lo llevaron a toda velocidad hasta el Caps de San José, donde los médicos les informaron que la víctima había fallecido. El informe preliminar de la autopsia marcó que Juárez falleció por una herida directa al corazón provocada por un filo.
Tenía una condena
Luego de escuchar el detallado relato del caso, la defensora oficial Fernanda Ramírez expresó ante el juez Guillermo Taylor que había accedido al expediente y que ante la contundencia de las pruebas no objetaría la acusación, que fue formalmente por el delito de homicidio simple. “Esta defensa le explicó sus derechos al imputado y le recomendó no declarar por el momento”, añadió la profesional. Casazola siguió el consejo de su defensora y eligió el silencio.
Por último, Maggio solicitó como medida cautelar cinco meses de prisión preventiva. Basó ese pedido en el riesgo de fuga, porque explicó que Casazola no tenía un domicilio fijo y que se lo vinculaba a más de una vivienda. También explicó que había riesgo de entorpecimiento del proceso si el imputado quedaba libre, porque varios testigos lo conocían por merodear en el barrio y por tener problemas con la ley. Señaló que debían continuar recopilando testimonios en el barrio El Triángulo II (algunas mediante una cámara Gesell) y que el acusado podría atemorizar a los testigos.
“Fue un hecho premeditado. Tras la pelea del sábado él decide cometer el crimen. Hablamos de un delito que no contempla otra salida que una condena efectiva, pero, además, cabe recordar que en abril se condenó a Casazola (en un juicio abreviado) a una pena de tres años de prisión condicional y al cumplimiento de reglas de conducta por otro hecho violento. Esto revertiría esa condicionalidad de la pena”, argumentó el auxiliar fiscal para concluir. El juez Taylor accedió al pedido de la preventiva por cinco meses y ordenó el traslado del imputado al penal.