Transitar por la rotonda del Camino del Perú, que está entre las avenidas Perón y Belgrano, es ya un conflicto para cualquier ciudadano. Poco se respetan las prioridades en el cruce y los semáforos sólo dificultan aún más el tránsito. Es por eso que se ha firmado un convenio para que la rotonda sea removida y la zona refaccionado, con el objetivo de mejorar la transitabilidad.

“Estamos llevando adelante una obra que va a impactar en todo el Gran San Miguel de Tucumán, no tan sólo es la extracción de la rotonda, sino es toda una obra ya que abajo de la rotonda hay un vacío. Es decir que si sacamos la rotonda y pasa un camión, el camión se cae. Entonces tenemos que hacer una obra de infraestructura que sería de las características similares a las de un puente”, dijo Mariano Campero, intendente de Yerba Buena, en una conferencia de prensa.

“Este es un punto muy conflictivo. El Camino del Perú ya viene cargado y colapsa el tránsito en horarios pico. Con esta obra vamos a permitir mejor fluidez, mejor comunicación en la articulación del Gran San Miguel”, agregó.

A su vez, Germán Alfaro, intendente de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán, también habló con la prensa para completar la idea de Campero. “Vamos a eliminar esa rotonda, colocar los semáforos y darle mayor conectividad, transitabilidad, a la zona. Es un reclamo que pedían los vecinos que transitan por ahí debido a que perdían mucho tiempo con los semáforos y la rotonda”, dijo el intendente capitalino.

Además, ambos explicaron que debajo del área a trabajar hay cañerías de gas que deberán ser debidamente atendidas y se reubicarán los semáforos.

La obra

La obra se proyectó fundamentalmente para mejorar la transitabilidad y la fluidez del tránsito en la zona, según dijeron las autoridades. En este sentido, los arquitectos encargados del proyecto contaron todos los trabajos que se harán en el lugar.

“Consiste en la demolición de la actual rotonda, ya obsoleta, además de la repavimentación de toda esa zona. Por otro lado se va a reubicar los semáforos y se va a reacondicionar la iluminación. Se va a hacer una obra de infraestructura para que el agua que viene de la avenida Perón, que va de oeste a este, sea contenida en una una reja de captación que va a derivar en un canal que cruzará hacia el Canal Sur. Eso va a permitir que la zona no se anegue, como pasa ahora. Va a haber unas correcciones en la traza vial, mejorándola porque va a haber un cambio de medidas de platabanda y eso va a hacer que mejore la comodidad y transitabilidad”, explicó Gustavo Siciliani, director de Obras Viales de San Miguel de Tucumán.

FIRMA. Los intendentes de la capital (Germán Alfaro) y Yerba Buena (Mariano Campero) firman el convenio.

Por su parte, Herminio Veglia, coordinador de Obras Públicas de la capital, especificó otras cuestiones: “se pavimentará, ensanchando las banquinas, dándole más amplitud a la ruta, con lo cual quedaría un perfil de avenida con platabanda central y tres carriles de cada lado”.

“También se van a reordenar las isletas de giro libre. Según los horarios pico y el tránsito de vehículos se van a sincronizar los semáforos para permitir un rápido cruce. Además, por supuesto, se van a jerarquizar las veredas, marcar los cruces peatonales, mejorar la iluminación con luz Led, e incorporar semáforos nuevos en las cuatro arterias”, siguió.

Costos compartidos

El costo de la obra se cotizó en $ 56 millones, según indicó Rodolfo Ocaranza, secretario de Gobierno de la capital, a LA GACETA. De todas formas -advirtió- la cifra seguramente suba a la hora de comenzar los trabajos debido a la inflación del país.

Si bien la obra es una tarea conjunta entre la Dirección Provincial de Vialidad y las municipalidades de San Miguel de Tucumán y Yerba Buena, quienes afrontarán los gastos serán los municipios (el 50% cada uno) y no Vialidad.

La entidad provincial se encargó de aprobar el proyecto y hará la inspección de las obras una vez que estén en proceso.

Plazos

En los próximos días, señalaron los intendentes, se llamará a licitación, proceso administrativo que llevará alrededor de 30 días.

Una vez que se inicie la obra, los trabajos llevarán entre 60 días (mirada más optimista a la que apostaron Alfaro y Campero) y 120 días. “Esperemos que sea lo más pronto posible, se estiman 90 días, pero por precaución siempre doy un poco más de tiempo, por eso los 120 días. Sí deberíamos terminar antes del período de lluvia”, explicó Ocaranza.

En cuanto a los cortes de tránsito durante ese período, las autoridades municipales dijeron que se tratará de cortes parciales y se indicará en su debido momento cuáles serán las rutas alternativas que podrán tomar los ciudadanos.

“Vamos a publicar cuáles serán las mejores opciones para movilizarse por ese tiempo, pero después de ese mal momento vamos a tener mayor y mejor fluidez en el tránsito”, concluyó Campero.