La ira de Dios y El reino, dos de los últimos éxitos argentinos en la pantalla de Netflix, guardan ciertas relaciones entre sí: la excelente actuación de Diego Peretti, la presencia de lo religioso, el crimen y el peso de una figura pública, entre otros tópicos. Pero, sobre todo, confirma la presencia ineluctable de la literatura en la pantalla chica hogareña: el segundo caso, lleva guión de Claudia Piñeiro; el primero, está basado en La muerte lenta de Luciana B., de Guillermo Martínez.

Definitivamente las plataformas han encontrado en los libros su cuota de buen alimento, principalmente en las adaptaciones, pero también las colaboraciones de escritores en la creación original. Se sabe: no pocos argumentan que las series son la literatura del siglo XXI o, al menos, lo más parecido, en versión cinematográfica, a la vieja idea de folletín, o cuando la literatura, en las eras doradas de Hollywood, tenía de guionista a, por ejemplo, Faulkner o los grandes autores del policial negro norteamericano.

En un mundo cada vez más audiovisual, más de redes, más digital (imposible no pensar en la cita de Piglia: una imagen no dice lo que mil palabras, sino que lo dice más rápido), en los últimos años este vínculo se ha hecho cada vez más estrecho.

Camino a la pantalla

En un reciente encuentro llevado a cabo en la Feria del Libro de Madrid, el sector editorial y la industria audiovisual buscaron estrechar lazos para continuar con este tipo de colaboraciones: allí se mezclaron autores, editores, agentes literarios, productores audiovisuales, distribuidoras, representantes de canales de televisión y plataformas de España, Argentina, México y Colombia. De los seleccionados de cara al futuro, dos de ellos son argentinos: Mandato, de Julio Céliz (Buenos Aires, 1962), editado por Malisia, y Esto que me pasa, de Fremdina Bianco (Posadas, 1990), editado por Notanpüan, ambas publicadas en 2019.

Un nuevo proyecto que va en ese camino es el de Orlando Books, un nuevo sello editorial que sale a las pistas en estos meses con un objetivo muy preciso: generar contenido editorial que alimente la ficción audiovisual a través de novelas de diferentes géneros (romántica con perspectiva de género, erótica, LGBT+, thrillers, policial), obras que encuentren su correlato en lo cinematográfico. La cabeza de este proyecto es Marcela Citterio -quien escribió para Telemundo, TV Azteca y Nickelodeon, entre otros, y ahora lo hace para Netflix-, autora y guionista de “Patito feo”, “Amor en custodia” y “Heidi, bienvenida a casa”.

Claramente, ambos segmentos han encontrado en esta simbiosis una nueva forma de creación de contenidos: a la reciente y recomendable versión de Distancia de rescate de Samanta Schweblin en Netflix -con dirección de Claudia Llosa y guion compartido entre ésta y la propia autora- se anunciaron las producciones de Catedrales, Elena sabe y Las maldiciones, de Claudia Piñeiro; El viento que arrasa, de Selva Almada; Las aventuras de la China Iron, de Gabriela Cabezón Cámara; y El día que apagaron la luz, de Camila Fabbri, entre otras. Será cuestión, entonces, de sentarse, primero a leer, y luego a ver.

© LA GACETA

Hernán Carbonel – Periodista y escritor. Su último libro es Sedimentos (La Papa, Tucumán).