Sonrientes. Distendidos. Descorbatados. Las imágenes de una reunión de amigos hubieran pasado inadvertidas, pero se trataba de los asistentes a la última cumbre de los líderes de los países del Grupo de los Siete (G7), de la que también participaron los mandatarios de Argentina, India, Indonesia, Senegal y Sudáfrica. La cita tuvo lugar en Elmau, Baviera, al sur de Alemania. La foto de familia, que suele cerrar el encuentro, llamó la atención porque los presidentes no portaban corbata. Posiblemente el calor fue una de las causas de que se violara el protocolo en estos actos oficiales. “Se pacta antes, de acuerdo con lo que indique el jefe de la zona o sea, el presidente de Alemania en este caso, el que presidía el G7. El jefe del protocolo es el mandatario que avisa a todos sus pares y a sus protocolos, para unificar la vestimenta. Ahora, ellos aducen que tienen calor, pero qué quieres que te diga, yo soy pro corbata”, señala Patricia Ibazeta de Posse, directora de Ceremonial de la Gobernación.
- ¿Hay una tendencia a no usar la corbata?
- Es una cuestión de respeto hacia quien vos representas. La corbata es de uso obligatorio en actos oficiales, ahora se ha generalizado en el mundo, ¿lo has visto a Boris Johnson? Es un desastre, con los pelos para cualquier lado y demás… Es una tendencia que se ha generalizado en forma global, pero para el protocolo, el uso de la corbata es respeto hacia el otro.
- Néstor Kirchner se caracterizaba por no usarla.
- Sí, pero de todas formas él, en todos los actos oficiales, por lo menos a los que ha asistido acá en Tucumán, la usaba. El único problema que él tenía era el saco cruzado, que no se lo prendía, yo muchas veces le he dicho: “por favor, debe prenderse el saco, señor Presidente”. Y él se lo agarraba con la mano, no se lo prendía, pero por lo menos, la corbata la ha usado. Yo no recuerdo ningún acto protocolar en esta provincia que él no la haya usado, la ha usado siempre.
- ¿Qué presidente se ha caracterizado por no ponérsela en los actos oficiales?
- Acá en Tucumán, todos usaron la corbata, no hay uno que no haya estado en un acto oficial sin corbata.
- ¿Y qué sucede con el elevado calor tucumano? ¿También es obligación en ese caso portar traje y corbata? ¿Hay excepciones?
- En Tucumán no tenemos actos oficiales en verano. El último es el 24 de septiembre: la procesión y el acto oficial, pero nunca ha hecho tanto calor como para sacarse la corbata, nunca he visto yo mandatarios nacionales y provinciales importantes sin corbata. Es más, yo exijo el uso de la corbata al mandatario, en mi caso.
- ¿Es una tendencia mundial la informalidad?
- No es una tendencia mundial la informalidad. El uso de la corbata depende de lo que se pacte con el mandatario de la región, en este caso porque hacía calor. No sé qué temperatura hacía, no lo he verificado, para no usar la corbata. Pero si lo decidió el presidente del G7, los otros tendrán que aceptar el protocolo que él manda. El único que puede cambiar un protocolo es un mandatario. Él se tiene que guiar por los órdenes de precedencia de los decretos presentes de esos órdenes, que para eso existen.
- ¿Qué sucede si hay un rebelde, que dice: “yo no me voy a poner la corbata”?
- No, se tiene que ajustar al protocolo. El protocolo oficial, el eclesiástico y el de la realeza son muy rígidos, hay que cumplirlos y respetarlos, porque si yo represento a una nación, no estoy representándome a mí, sino a todo un pueblo, entonces tengo que guiarme por las normas, las buenas costumbres, eso es así. Durante esta reunión es lo que ha estipulado el que la preside, aducen el calor, pero no estaba en Uganda. La imagen es tremenda porque para nosotros, que tenemos esa responsabilidad, la corbata marca el respeto cuando representás a alguien. Ahora, si vos sos Juan Pérez y vas a un casamiento sin corbata, eso corre por tu cuenta, no hay problema. Por ejemplo, acá en Tucumán, el uso del barbijo todavía es obligatorio, en otras provincias, no. En un acto en el Salón Blanco, Juan Manzur entró sin el barbijo. Alguien dijo que no era obligatorio. Acá sí es obligatorio. Yo, ahora, en cada acto protocolar que haya en el Salón Blanco no puedo estar como baby-sitter, diciéndoles a los funcionarios todo el tiempo que se pongan el barbijo, lo voy a decir por el micrófono. Yo tengo que hacer acatar las normas. Hay que educar a la gente, si no, nunca saldremos del pozo este. No podés hacer protocolo y andar de calzas.