El jueves se terminó de confirmar que el invierno se había adelantado con ganas: Tucumán sufrió las primeras heladas severas del año. En algunas zonas el termómetro incluso estuvo por debajo de los -5°C y permaneció así varias horas. Estos datos fueron proporcionados a LA GACETA por la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, con la mirada puesta en los cultivos. Pero nuestras plantas domésticas también necesitan protección. Aquí te compartimos algunos consejos.
EL MAYOR ENEMIGO: LAS HELADAS.- Llegan cuando la temperatura ambiente se va por debajo del punto de congelación. Entonces el vapor del aire se congela y se forma hielo sobre las hojas, lo que impide al agua estar disponible para los tejidos y el movimiento de fluidos dentro de la planta.
SUSCEPTIBILIDAD.- “Lo primero que tenemos que saber es cuáles de nuestras plantas van a ser más sensibles: en general, las tropicales -los crotos, por ejemplo- hay que protegerlas más”, aconseja Nicolás Alzogaray, ingeniero agrónomo y viverista.
EN EL SUELO I.- Especialmente si son plantas jóvenes, se aconseja cubrirlas con plástico para que nos se les asiente el agua que después se congelará. “Puede ser cualquier plástico -señala Alzogaray-; pero habiendo opción, mejor transparente, porque hará efecto invernadero”.
EN EL SUELO II.- Las zonas del jardín con depresiones son más propensas a congelarse. El aire frío se concentra en ellas, y las plantas ubicadas allí pueden correr más riesgo si hay heladas.
El RIEGO, UNA GRAN CLAVE.- Contra lo que suele decirse, en tiempo de heladas el riego es una gran ayuda para evitar daños. “El agua, al enfriarse, le transmite a la planta el calor que pierde, y crea como una pequeña atmósfera especial, como una nube de gotas bien finitas, que la protege”, explica Alzogaray.
El RIEGO, UNA GRAN CLAVE II.- “Por otra parte, si al sufrimiento que causan las heladas las plantas se suma la falta de riego, las platas estarán sometidas a doble estrés”, resalta también el especialista.
PROTEGER RAÍCES.- A medida que el suelo se congela y se derrite, pueden quedar a la intemperie raíces superficiales; el mulching (o acolchado) mantiene una temperatura más constante.
QUÉ ES EL MULCHING.- Es una capa protectora (también retiene la humedad y evita el crecimiento de hierbas) que se coloca sobre la tierra y alrededor de los tallos. Los materiales posibles para crearlo son paja, hojas secas, aserrín, hojas de pino, restos de césped cortado... “También se sirven la vermiculita (un mineral) o la perlita (un cristal). Se usan pequeñas cantidades: para un cantero de 30 centímetros de profundidad y un metro de diámetro alcanzan cinco centímetros cúbicos; y la perlita ayuda también a que el suelo no se compacte”, destaca Alzogaray.
PLANTAS EN MACETAS I.- Si están al aire libre y son susceptibles al frío, Alzogaray aconseja resguardarlas. “Puede ser en una galería si está bien orientada; si no, mejor ponerlas en el interior”, recomienda.
PLANTAS EN MACETAS II.- Claro que si se encuentran en el interior de la casa, es necesario tener en cuenta que la calefacción puede implicar que necesiten más agua. Y en ejemplares como los helechos, no sólo en la tierra: necesitan humedad ambiente, y las estufas la eliminan.
PLANTAS EN MACETAS III.- Si están en el interior, también es necesario tener en cuenta que las plantas respiran por las hojas, y para ello es muy importante que no estén cubiertas de polvo. Lo necesitan también aquellas que no reciben lluvias en balcones y galerías
CÓMO LIMPIARLAS.- Se puede usar un rociador y, en las de hojas grandes, ayudarse con un paño o con algodón humedecidos. Cuando tengan polvo adherido es importante enjuagar el paño (y cambiar el algodón). Si las hojas son pequeñas (o si la planta tiene espinas) pueden usarse hisopos o un pincel.