¿Las bestias viven entre nosotros? La espantosa realidad que golpea a nuestra sociedad da cuenta de ello. ¿Puede actuarse con tal frialdad? Es de público dominio, con imágenes viralizadas, cómo un hombre fue ejecutado públicamente. Hay una cadena de violaciones a los derechos humanos. ¿Hubo necesidad de actuar así, sin acudir antes a las autoridades? Ya sea porque se burlaba de él después del latrocinio, o por cualquier otro hecho, ¿qué imagen quedó para esos niños y su familia? No estamos en guerra. Yo, al menos, me niego a ser parte de una comunidad tan violenta. Si se cometió un robo, ¿por qué no se lo detuvo? ¿Por qué aguardar a que se actúe en el límite, por mano propia, sin dar intervención a la Justicia? Tanta deshumanización, tanto desinterés y frialdad para actuar nos van precipitando a un abismo en donde naturalizan los atropellos y el dolor ajeno. La imperturbable conducta del homicida, la insensibilidad y el desdén marcan a fuego y no existe nada que frene la indiferencia social, el desenfreno, la perversidad instrumentada a sangre fría, el daño psicológico y la nula empatía por los sentimientos del prójimo, irremediablemente perdidos en actos de esta naturaleza. ¿Qué genera tales hechos? ¿Qué medidas deberían instrumentarse para intentar un mundo mejor? ¿Qué estuvo mal? ¡Todo! Si los responsables del mantenimiento del orden y del cumplimiento de las leyes no proceden en tiempo y forma, posiblemente continuaremos siendo testigos de aberrantes conductas carentes de humanidad.
Nelly Benavente
nellybenavente0@gmail.com