Tarde de domingo 2 de mayo 1982. El templo Mariano estaba colmado de fieles que participaban en el oficio religioso vespertino presidido por el cura párroco monseñor David Dip; posteriormente salió en solemne procesión la antigua, histórica y venerada imagen de la Virgen Generala de la Merced. En todo su recorrido, que se extendió alrededor de la plaza Independencia, los fieles participantes elevaron súplicas y cánticos religiosos invocando sus maternales auxilios ante el inminente inicio del enfrentamiento bélico en las Islas Malvinas. Con el hundimiento del crucero “General Belgrano” en las aguas del Atlántico Sur, por parte de la armada británica, se rompían las negociaciones diplomáticas que se realizaban, y el conflicto se volvió irreversible. A 40 años de la reafirmación de los derechos soberanos en las Islas Malvinas, estoy convencido, por haber sido testigo presencial y formado parte de la organización del acto, que la Virgen Inmaculada en su advocación de la Merced, escuchó las sentidas plegarias de sus hijos, e hizo posible que el sumo Pontífice, Juan Pablo II, visitase nuestra patria para afianzar una profunda fe con renovada esperanza, e iluminar con la sabiduría de sus mensajes a las autoridades militares de entonces. Esta milagrosa manifestación de la madre del hijo único de Dios, Jesucristo, en el siglo XX compromete a los tucumanos a tener presente esta fecha memorable y expresarle perpetua gratitud de generación en generación. Con la nota gráfica que acompaño, LA GACETA destacaba lo sucedido esa tarde del 2 de mayo de 1982 en Tucumán.
Lorenzo Villafañe
Moreno 851
San Miguel de Tucumán