“Siempre me preocupé de que le pasara algo por su tarea como guardia, pero nunca imaginé que tendría este final. Lo único que les pido a los jueces es que hagan justicia, que esto no quede en la nada y que condenen al responsable como a cualquier persona más”, le dijo a LA GACETA, Verónica, la madre de Maximiliano Saldaño (25 años), uno de los dos rondines que murieron tras ser atropellados por la camioneta que conducía Armando José Zarlenga (31 años).

Ayer los amigos y familiares de “Maxi” cortaron la cuadra de Mate de Luna 2.700, donde se produjo la muerte, y protestaron porque tras haberse dictado la prisión preventiva contra el imputado no se lo haya alojado en el penal de Villa Urquiza (por falta de cupos permanece detenido en una comisaría). Consideraron que de esa forma están privilegiando al golfista.

El lunes a las 4, Saldaño y Joaquín Morales Franck (22 años) viajaban en una moto Appia por avenida Mate de Luna cuando, a la altura mencionada, antes de doblar en pasaje República, fueron arrollados por una camioneta BMW blanca. La fuerza del impacto les costó la vida a ambos vigías. Según los primeros datos de la investigación, cuando Zarlenga fue detenido presentaba signos de estar alcoholizado (el resultado de la pericia está pendiente).

Al día siguiente, por pedido de la Fiscalía y de una de las querellas, el juez Gonzalo Ortega imputó al deportista por homicidio culposo por conducción imprudente, le dictó la prisión preventiva por 45 días (decisión que la defensa impugnó) y ordenó su traslado al penal, pero por falta de cupo se lo derivó a una seccional.

“Me dolió mucho no poder hablar en la primera audiencia. Escuché el planteo defensivo y sentí bronca e impotencia de estar ahí, como espectadora y no poder hablar”, expresó Verónica Saldaño.

Convocados

Decenas de personas acompañaron a los Saldaño en la marcha que realizaron en la principal avenida de la capital. Estuvieron presentes algunos compañeros de trabajo de las víctimas, incluyendo a Raúl Flores, que atestiguó el hecho y quien manifestó que con la ayuda de un taxista retuvo a Zarlenga hasta que llegó la Policía.

En el momento, se hicieron varios carteles con las fotos de las víctimas y las leyendas “Justicia por Maxi y por Joaquín”. Con la intervención de la Policía, se desvió el transito por calle Coronel Zelaya. Impiadosos con la situación, algunos automovilistas insultaron a gritos a los manifestantes por la medida. Los insultos les fueron devueltos.

Según lo previsto, la marcha continuó luego hasta la seccional 3ª, que intervino tras el accidente de tránsito.

Testimonios

“Hace más de un año que venía trabajando de guardia de seguridad, antes fue verdulero y siempre tuvo algún trabajo para sacarnos adelante a mí y a sus seis hermanos”, remarcó la madre de Saldaño.

El abogado Eduardo Herrera, quien asiste a la familia, dijo: “Verónica me manifestó que no le gustó para nada el trato que tuvieron en la comisaría con el cuerpo de su hijo: lo tenían tirado en el piso. Además de ese reclamo, está el de que envíen a Zarlenga a Villa Urquiza, porque el riesgo de fuga es latente”. Y remarcó: “la comisaría no tiene la misma seguridad, además, el lugar indicado es el penal, como corresponde para cualquier persona que cometió un delito”.

Además reiteró que esperan el resultado de las pericias para solicitar agravar la calificación legal.

“Pedimos que se lo traslade a Villa Urquiza, como lo dispuso el juez. Que no tenga el privilegio de estar en una comisaría”, enfatizó Flores en una entrevista previa al inicio de la marcha.

El compañero de las víctimas recordó el hecho y dijo que por poco él hubiera corrido la misma suerte que las víctimas.

“Fueron excelentes personas, laburantes como mis compañeros y yo. Los dos laburaban para ayudar en sus casas. Esa es la imagen que nos quedará de ellos”, concluyó Flores.