En “Pareceres” del domingo pasado la doctora Olga Pintado explicó con claridad cómo la Tierra se mueve y el sol con su irradiación nos ilumina. El centro de Argentina tiene una longitud de 60 grados oeste que corresponde al huso horario -4, pero resulta que estamos con la hora aguja reloj de -3. La observación y el sentir del ser descubre que cuando amanece en Buenos Aires en nuestra región del Norte y en toda la longitud poniente es de noche. O sea que se desvirtúa la ley natural. Los seres vivientes y quienes evalúan la biología están afectados con esta arbitraria disposición que malversa el efecto físico-biológico y la sociedad soporta los efectos autocráticos. Las leyes son las que siempre se cumplen, como la de Newton, de Arquímedes, la de oferta y demanda, la de Kepler, la de Einstein y otras que constantemente inducen a la vida biológica. En síntesis, estimo que corregir errores es lo que nos lleva a la evolución en todos los sentidos. En la vida humana se pueden entender pequeñas desviaciones que acerquen posiciones para conciliar. En este caso, la hora reloj podría pactarse en Argentina con la hora solar de Córdoba, como fue hace 90 años. Córdoba marca un eje geográfico y así formamos la diferencia por unos 30 minutos y no 60 minutos. Por supuesto que esto está fuera del Inti Sol.

Ramón Paz Posse

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