En abril los precios de la carne acumulan una suba del 7%. Ante este escenario, se espera un fuerte impacto en la canasta básica. Además, la escasez de hacienda complica el escenario a futuro, a pesar de los intentos del Gobierno por estabilizar el mercado

Según el último relevamiento de la consultora LCG, el producto muestra un incremento acumulado a la tercera semana del mes de alrededor del 7%. Uno de los principales factores que explicarían este incremento viene de la mano las subas en los valores de la hacienda en pie. 

En los días previos a los feriados de Semana Santa, y en combinación con un bajo nivel de oferta producto del paro camionero y las lluvias, los precios de la hacienda, especialmente en categorías de consumo liviano, marcaron nuevos récords. 

Al motrador

Los novillitos y vaquillonas livianas alcanzaron topes corrientes de hasta $ 370 cuando una semana atrás, por esta misma mercadería se pagaba, como máximo, unos $ 320. Es decir, una suba de más de un 15% sobre el kilo vivo que presionará para trasladarse al gancho y, en parte, al mostrador.

En este marco también se destaca que los incrementos en el precio de la carne continúan impactando de lleno no solo en el índice general de la canasta básica sino también en el consumo. 

Los datos son contundentes. De acuerdo con un análisis de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el precio del asado en términos reales se multiplicó casi cinco veces entre enero del 2007 y febrero del 2022, pasando de $4,57/kg a $22,4/kg y evidenciando con ello una suba de 389%.