El reloj comenzó a correr. La prioridad es bajar los tiempos administrativos que demanda la preparación de un proyecto. El primer diagnóstico oficial señala que la demora promedia los tres meses para elaborarlo. Luego deben convertirlos en ejecutivo y, así, conseguir financiamiento. La realidad muestra que el ritmo de la obra pública no es directamente proporcional a la cantidad de anuncios realizados, primero, cuando Juan Manzur estuvo en la gobernación y, luego, cuando Osvaldo Jaldo se hizo cargo del Poder Ejecutivo, porque su compañero de fórmula se convirtió en jefe de Gabinete de la Nación.

Jaldo le tomó juramento al nuevo ministro de Obras y Servicios Públicos, Fabián Soria

Jaldo reconoce que la designación y la asunción de Walter Fabián Soria marca un antes y un después en la gestión. La creación del Ministerio de Obras y Servicios Públicos significa el fin de la descentralización de las áreas vinculadas al plan de trabajos públicos de la provincia. La sociedad demanda, más que siempre, que el Gobierno deje las palabras de los anuncios y comience a accionar, a mostrar hechos que signifiquen un cambio de cara de un Tucumán que ha perdido terreno en materia de infraestructura respecto de los distritos del NOA.

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El teatro San Martín colmado ayer para el acto de asunción refleja, además, la expectativa de distintos sectores en la nueva área. Soria la encabeza, pero es acompañado por Gustavo Maigua como secretario de Control de Gestión y por Marcelo Caponio, secretario de Coordinación Institucional, que ha sido propuesto por el propio Jaldo, como un gesto de acompañamiento del ex legislador en tiempos de duras internas con Manzur.

¿Cuáles son las metas que el conductor del Poder Ejecutivo tiene en este nuevo Ministerio? Jaldo está en la marquesina política. La licencia de Manzur lo ha puesto en un rol que él quiere consolidar en 2023, elecciones generales mediante.

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• El ritmo de la obra pública. El gobernador interino ha dicho varias veces que hay compromisos de inversión federal por unos $ 100.000 millones. Sin embargo, la ejecución es mínima porque no hay proyectos ejecutivos. La marcha debe ser sostenida, expresó el vicegobernador a cargo del PE, que acota que hay una decena de obras de envergadura en ejecución, como la de la ruta 307 de Ampimpa hasta la Ruta 40; el obrador para arrancar un tramo de la autopista Tucumán-Termas de Río Hondo; la ampliación de pabellones en la cárcel de Villa Urquiza; el inicio del centro de reclusión en Benjamín Paz o las Alcaidías en Río Seco y Delfín Gallo, entre otras. Hay anticipos de fondos federales para estos trabajos.

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• La centralización de un área clave para la gestión. El vicegobernador a cargo del PE ha sido ministro de Economía. Y, desde esa óptica, observa que la centralización de todas las reparticiones vinculadas con la obra pública le sacan un peso de encima al actual titular de Economía, Eduardo Garvich, y, de esa manera, transfiere las partidas a otro ministro, Soria, para que éste asigne las prioridades sin ataduras y sin las urgencias financieras que Hacienda pueda llegar a tener en la coyuntura. En otros términos, Garvich se dedicará pura y exclusivamente a la administración financiera y Soria a la ejecución presupuestaria de los fondos que vayan llegando para las obras.

• Un recambio natural de cuadros directivos. El gobernador interino ha decidido esperar para realizar modificaciones en el elenco de Obras Públicas. Junto con el ministro evaluarán a cada funcionario. En su discurso de ayer en el Teatro San Martín, Jaldo ha dicho que no quiere compartimentos estancos en el Ejecutivo. “Todos pateamos hacia el mismo arco; no hay individualidades”, advirtió.

• Un ministro más cerca de los colaboradores. No se trata de un coach, sino de un control de acción de Soria en cada repartición. Es lo que le ha transmitido como instrucción el propio Jaldo. El ministro había adelantado que ese seguimiento se realizará a través de un tablero de comando, que develará el grado de avance de los proyectos en cada área a su cargo. El uso de la tecnología le ha valido ayer una velada crítica por parte del presidente subrogante de la Legislatura a cargo de la vicegobernación, Sergio Mansilla, que, en la conferencia de prensa, deslizó que, más allá de los reconocimientos académicos, un ministro tiene que estar en cada lugar que requiera una obra, como lo hace un militante como el caso de Caponio, indicó. Antes, durante su discurso, Jaldo había ensayado, como una premonición, una defensa a su ministro. “Por allí algunos se enojan (por la designación en un cargo clave) de alguien que no venía de nuestro espacio. Hemos priorizado la idoneidad y la unidad, terminando con la grieta”, remarcó.

La trastienda

El acto de ayer causó varios comentarios. Tal vez el que más llamativo fue sobre la ausencia de Manzur a la ceremonia de asunción del ministro de Obras y Servicios Públicos. El gobernador en uso de licencia había llegado el jueves a esta ciudad, pero horas más tarde emprendió viaje hacia La Rioja (según trascendió). Jaldo no dio mayores precisiones durante la charla con la prensa, pero admitió que no estaba prevista la participación en el acto del actual jefe de Gabinete de la Nación.

Otra cuestión que ocupó parte de las tertulias oficialistas fue la evaluación de la acción en cada área. Hasta el viernes que viene, Soria deberá elevar a Jaldo un pormenorizado informe de las obras a ejecutar. En este aspecto entrará en juego otra figura convocada por el nuevo ministro: Cristina Rojas, secretaria académica en la Universidad Tecnológica Nacional, futura asesora con una misión será similar a la de una jefa de Gabinete. Ella pedirá los informes. Soria mantiene conversaciones con dos o tres profesionales para su equipo.

El ministro, a su vez, está esperando que concluyan las tareas de remodelación de su despacho, ubicado en una esquina de la planta baja del edificio de 25 de Mayo y San Martín. Allí funcionaba la Unidad Ejecutora Provincial. Parte de sus colaboradores se ubicarían en la sede central del ex Banco Provincia de Tucumán.

En definitiva, Soria desembarcó en el Gobierno con cierto aval de la oposición que confía en su trayectoria académica para conducir el estratégico ministerio. La tarea no será sencilla si se toma en cuenta que el reloj oficial está sincronizado con el tiempo que resta para volver a las urnas. A diferencia de otros mandatarios provinciales, Jaldo no cree que sea conveniente adelantar los comicios. Por ahora asegura que los tucumanos votarán en junio. Por eso, en los 14 meses que restan para el próximo turno electoral, intentará que la sociedad vea obras públicas y no la renovación de viejas promesas de campaña.

Marcelo Caponio: la inesperada designación del coordinador

Hasta el miércoles pasado, el nombre de Marcelo Caponio no estaba en los planes de nadie. El ex legislador era uno de los pocos jaldistas que todavía no tenía una función específica. Ayer se convirtió en el coordinador institucional del Ministerio de Obras Públicas. “Fue un reconocimiento al compañero”, dijo Jaldo al justificar su nombramiento. Caponio, entre otras tareas, tendrá que gestionar las obras en áreas como la Unidad Ejecutora Norte Grande, en la que, antes de la interna, acompañó a Sisto Terán.

Fabián Soria: con un rol técnico y de proyección política

Obras son amores y también goles, según la filosofía que el gobernador interino, Osvaldo Jaldo. El ministro del área, Fabián Soria, tendrá que combinar su experiencia en control de proyectos, una función eminentemente técnica, con la misión que el propio mandatario le ha encomendado: cambiarle la cara a Tucumán en el mediano plazo. La gestión de Soria estará signada por las expectativas ciudadanas para que las promesas se conviertan en hechos y los pedidos del sector político de obras en sus zonas de influencia electoral.

Gustavo Maigua: hará el control de gestión

Ingeniero en Sistemas de Información y Analista Universitario en Sistemas, Universidad Tecnológica Nacional, Facultad Regional de Tucumán, Gustavo Gabriel Maigua se graduó con honores como uno de los tres mejores promedio. Máster en Dirección de Proyectos Informáticos en la Universidad de Alcalá, España, Maigua será la mano derecha del ministro Fabián Soria en la tarea de fiscalizar las actividades de todas las áreas y definir prioridades. Es el secretario de Control de Gestión.