La reunión se realizó en Casa de Gobierno. El gobernador interino, Osvaldo Jaldo, acompañado por todos los funcionarios del Ministerio de Seguridad, se paró ante todos los jefes de la plana mayor de la Policía y, con tono firme, les dijo: “no habrá más carreras cuadreras en el interior. Las únicas que serán autorizadas son los que se correrán en el hipódromo”. Puso así punto final a una polémica que se inició el viernes, cuando una familia fue asaltada después de haber ganado más de $20 millones en apuestas durante un festival que se desarrolló en Atahona.

El Gobierno suspende las carreras cuadreras en Tucumán, anunció el ministro Agüero Gamboa

El tranqueño se tomó el fin de semana para analizar esta situación. Se comunicó en reiteradas oportunidades con el ministro Eugenio Agüero Gamboa para hablar sobre la actividad. Los informes publicados por LA GACETA domingo y lunes fueron determinantes a la hora de tomar una decisión. “¡Se acabó!”, les repitió una y otra vez a los comisarios. “No habrá ninguna autorización sin importar quién las pida. No están permitidas”, añadió. “No se correrá más en el interior hasta que haya una nueva legislación que las regule. No pueden autorizar su organización”, insistió.

El programa que se difundió en las redes.
Los organizadores usan tecnología.

Las carreras están sujetas a una ley de hace 70 años que fue modificada en los 80. La norma establecía una serie de requisitos que no se estaban cumpliendo (se informa por separado) por falta de controles. Entre ellos, se destacan las apuestas millonarias que no quedaban registradas, por lo que no se conocía su origen y, mucho menos, se tributaba. Tampoco se cumplía con la obligación de entregar todo el dinero recaudado en concepto de entradas al municipio o la comuna del lugar donde se realicen los encuentros. De ese monto, el 30% debía ser entregado a las cooperadoras de las escuelas de la zona. El valor promedio de las localidades es de $1.250 y en cada reunión se convocan no menos de 2.000 personas, por lo que los establecimientos educativos pierden de recibir al menos $750.000.

Temor

Jaldo, al hablar con la plana mayor, dejó en claro que el movimiento económico que generan estas reuniones se transforman en un foco de conflicto. No sólo se refirió al asalto que sufrió la familia, sino a un crimen que puso a Tucumán en el centro de la escena nacional e internacional: el del trabajador Luis Espinoza en 2020. Y conoce con lujo de detalles ese caso porque Agüero Gamboa siguió muy de cerca el caso por haber sido coordinador del Equipo Científico de Investigación Fiscal en esos tiempos.

Un manto de ilegalidad cubre las cuadreras

El 15 de mayo de 2020, en plena pandemia, el trabajador rural se encontraba en una carrera cuadrera que se realizaba en Melcho. Llegó un grupo de policías para desactivarla y se generaron serios incidentes que derivaron en la muerte de Espinoza. Con el correr de los días se supo que el conflicto se habría desatado porque un organizador le había pedido a ese grupo de uniformados que suspendieran el encuentro porque estaban afectando sus intereses.

“La decisión se tomó para acabar con ese manto de ilegalidad que cubría la actividad”, comentó Agüero Gamboa en una entrevista con LA GACETA. “En esas reuniones tenemos que desplazar personal para evitar que se generen incidentes. Y esa afectación de personal implica dejar de hacer tareas de prevención”, agregó.

El mundo oculto tras las carreras cuadreras

El funcionario agregó que no se prohibió la actividad, sino que en las condiciones que se vienen desarrollando, sólo podrán organizarlas en el Hipódromo, bajo el control de la Caja Popular de Ahorros. “La otra posibilidad es que se sancione una nueva ley para que se regule la actividad. Pero tiene que ser una norma que esté adecuada a los tiempos que vivimos”, añadió el ministro de Seguridad.

En el sur

Horas después de que Jaldo realizara el anuncio, en Monteagudo se disputaban un encuentro de cuadreras. Según explicaron sus organizadores, habían solicitado antes la autorización, pero no supieron explicar por qué la hicieron un lunes, si sólo están autorizadas para que se disputen los sábados, domingos y feriados.

La reunión fue convocada a través de las redes sociales y tuvo un importante número de participantes. “Vamos a acatar la orden, pero no sé hasta cuándo aguantarán todas las personas que viven de esto”, advirtió la fuente. También adelantó que están estudiando la posibilidad de redactar un proyecto de ley para que sea presentado por los legisladores que están vinculados a la actividad, aunque prefirió no identificarlos. “Lo vamos a quemar”, señaló.

Irregularidades

- Se comercializan bebidas alcohólicas.

- No hay control del origen de las millonarias cifras de las apuestas. Tampoco se tributa.

- No existen controles de las apuestas que se realizan.

- Los organizadores se quedan con el dinero de la recaudación, cuando en realidad, parte debería ser destinado al municipio o a la comuna y las cooperadoras de las escuelas.

- Se realizan en días que no están permitidos por la ley.
- No existe un representante del Estado que las controle.

Grandes diferencias: cómo son las carreras en el Hipódromo

En el Hipódromo las llaman “carreras cortas” porque, dicen, el nombre de carreras cuadreras es estigmatizante en la actividad. En el centró hípico de la provincia se organizan este tipo de encuentros que son controlados por la Caja Popular de Ahorros. Las diferencias que hay entre estas y las que se disputan en el interior son muchas. Lo más importante es que están totalmente prohibidas las apuestas conocidas como “mano a mano” y para ello contratan a policías que se encargan de hacer cumplir con esa norma. La persona que es descubierta, es expulsada del lugar. La otra diferencia es que todas las apuestas quedan registradas y se les cobra un tributo. Lo recaudado en impuestos se destina al mantenimiento del hipódromo, a la salud, a diferentes ONG y al apoyo de otras actividades deportivas.