En una polémica audiencia, una joven acusada de haber cometido un hurto en un supermercado, fue liberada porque la requisa que le realizaron fue ilegal. En el debate, la auxiliar fiscal tuvo que hacer un esfuerzo para no quebrarse luego de que la magistrada interviniente le cuestionara su trabajo.

El viernes, cerca del mediodía, A.F.R fue sorprendida por personal de seguridad cuando, supuestamente, intentaba sustraer una petaca de whisky y golosina. Según las actuaciones, el personal observó que la sospechosa levantaba productos, pero que no los colocaba en el carrito y por eso decidieron requisarla. Cuando la descubrieron, llamaron a la Policía y la demoraron hasta que el fiscal Carlos Saltor ordenó su aprehensión. La joven dijo padecer una enfermedad viral y que tiene problemas de adicción.

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Luego, la auxiliar fiscal Zulma Viel empezó a dar detalles sobre cómo se concretó la aprehensión. “Escúcheme, doctora: está leyendo; vamos a respetar la oralidad”, le dijo la jueza María Carolina Ballesteros. Minutos después, por las fallas de la acusadora que estaba visiblemente nerviosa, la magistrada agregó: “A ver, vaya doctora, estúdiela (a la causa) y volvamos porque así no la puedo entender. Vaya que le doy minutos para que lea el papelito. Todos los auxiliares vienen con esta historia no sé qué van a hacer cuando volvamos a la presencialidad”, añadió.

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El debate se reanudó y se agravó la polémica. “Doctora tiene los ojos duros de tanto leer”, insistió Ballesteros. Viel, después de haber escuchado esa frase, tomó un poco de agua y, con la voz entrecortada, apenas si logró soportar el llanto. Mientras tanto, el defensor oficial Guido Cattaneo se tapaba el rostro para tratar de intentar esconder su risa.

La auxiliar fiscal, con contradicciones y sin ser precisa en algunas cuestiones, terminó de plantear su teoría de cómo se había producido la aprehensión. El defensor se opuso porque consideraba ilegal la detención por la inconstitucionalidad de la requisa, la inconsistencia de la acusación y que no se cometió el delito porque no se llevó nada.

Ballestero, antes de tomar una decisión, le pidió a Viel que le enviara la copia de las actuaciones realizadas por la policía. Luego de unos minutos, explicó su postura del caso. “No estuvieron bien aclaradas las circunstancias del hecho. El sólo hecho de que una persona levante una cosa de la góndola no significa que está cometiendo un delito”, aseguró. También consideró que no había una causa probable para que fuera requisada.

Para explicar leyó jurisprudencia y además los artículos -los tenía anotados en un cuaderno- por los que ordenó declarar ilegal la aprehensión de la acusada y disponer su libertad. Luego, le preguntó a Viel si la acusaría de algún delito, y como señaló que no lo haría, finalizó la audiencia.