Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el estrés laboral afecta negativamente la salud psicológica y física de los trabajadores. En este sentido, los descansos son la clave para mantener sanos a los empleados.

Las complicaciones durante el descanso se denominan trastornos del sueño y los más comunes son: el insomnio, la apnea del sueño, síndromes de movimientos que interfieren en el descanso profundo y la narcolepsia.

“Descansar es una actividad absolutamente necesaria, ya que las funciones fisiológicas que se llevan a cabo durante este proceso son imprescindibles para el equilibrio psíquico y físico de los individuos”, explica la licenciada en psicología Silvina Batlle Escat.

La especialista detalla que entre los beneficios más destacados figuran los siguientes: restablece almacenes de energía celular, restaura la homeostasis del sistema nervioso central y del resto de los tejidos; desempeña un papel importante sobre los procesos de aprendizaje y memoria; y se tratan asuntos emocionales reprimidos.

“En síntesis, dormir le brinda al cuerpo y al cerebro tiempo para recuperarse del estrés del día y poder desempeñarnos mejor, estar más alerta, optimistas y mejorar nuestras relaciones interpersonales”, dice la psicóloga.

Agrega que un buen descanso nos brinda un mayor control sobre nuestra ansiedad, una disposición más optimista ante las situaciones cotidianas, mayor concentración y la posibilidad de ser más reflexivos y regular nuestras emociones de manera adecuada. “El descanso es un gran aliado de nuestra salud mental”, subraya.

Por su parte la psicóloga Verónica Montenegro aclara que la mala calidad del sueño puede comenzar por otros problemas de salud (físicos o mentales), es decir, que quienes no descansan bien pueden estar sufriendo algún trastorno en alguna área de su salud. Tener problemas de sueño es un indicador de que algo no está funcionando bien.

“Las personas que no logran descansar de manera adecuada no van a alcanzar los objetivos de su agenda diaria, como desempeñarse correctamente en el trabajo, en el estudio o en el deporte. Y en consecuencia, la situación genera frustraciones”, dice Montenegro.

A estar atentos

Hay algunos indicios que nos pueden alertar sobre lo que no está funcionando de la mejor manera.

“Cuando experimentamos falta de energía, sensación de cansancio, agotamiento físico, mental y psíquico puede deberse a motivos como una actividad física extenuante, períodos de estrés o un descanso inadecuado. No descansar las horas necesarias puede afectar nuestros sistemas inmunológico, metabólico y neurológico, ocasionando que nuestro organismo mantenga activado el sistema de alerta. Esto origina un aumento en la secreción de adrenalina, lo que conlleva un incremento de la frecuencia cardíaca, sudoraciones, palpitaciones, dolor de cabeza, ansiedad, angustia e irritabilidad”, enfatiza Montenegro.

Frustración

“Más allá de la frustración, hablo en la concentración, en la memoria, en la capacidad de atención, que afecta el hecho de no haber descansado bien. Cuando los pacientes llegan a la consulta, no lo hacen porque están distraídos, sino porque hay frustración debido a que no están pudiendo cumplir con las meta que se habían propuesto”, coincide Batlle Escat

Recomendaciones

Como medida preventiva, es indispensable realizar un descanso eficiente todas las noches, y cuidar nuestros hábitos de vida. Es decir, llevar una dieta equilibrada, cumplir horarios regulares y practicar un poco de ejercicio a diario.

“Hay que dedicar las últimas horas del día a prepararse para el descanso, dejar de lado toda la estimulación visual equivalente a pantallas por lo menos media hora antes de dormir (celulares, computadoras, televisores, etcétera) ya que estas estimulan nuestro sistema nervioso central manteniéndonos en estado de alerta. Podemos optar por tomar un baño, leer un libro, escuchar música relajante, meditar, practicar mindfulness, son ayudas beneficiosas para aliviar los problemas y síntomas”, manifiesta Batlle Escat.

Acudir a un profesional

Si consideramos que estamos experimentando algún tipo de trastorno del sueño, es importante recurrir a un profesional. “Puede ser un neurólogo, psiquiatra o psicólogo para que nos orienten, asesoren y acompañen en el caso de ser necesario algún tipo de tratamiento, en primer lugar porque es esencial corroborar mediante una consulta profesional que efectivamente padecemos algún trastorno del sueño y por otro lado porque las alteraciones del sueño como la mayoría de los casos de insomnio crónico pueden presentarse como síntomas de algún otro problema, es decir que son secundarios”, cierra Batlle Escat. (Producción periodística: Gianna Camarda)