Los cambios socioculturales son una constante; quizá una de las pocas en esta humanidad que tanto ha variado. El vértigo con que esos cambios se van produciendo es cada vez mayor (se hablarse de “aceleración de la historia”), y casi no hay ámbito de la vida humana no se vea afectada, sin que este participio verbal incluya valoración alguna. Y el tema de la concepción de un niño es, sin dudas, uno en el que se desatan polémicas.

Pero -también sin valoración alguna- es un hecho indudable que gestación, tanto en la Argentina como en muchos otros países del mundo, se viene postergando de manera notable. Por eso, para ayudar a planificar el deseo de maternar, WeFIV, centro de Medicina Reproductiva, lanzó la guía gratuita de preservación “La decisión es tuya”, en la que se destaca que puede haber muchos motivos (personales, sociales, económicos y médicos, entre otros) para postergar la maternidad.

Pero hay una cuestión crucial: los riesgos que implica la edad, a dos puntas: “con el paso del tiempo la reserva ovárica disminuye en cantidad, y también en calidad -explica el biólogo tucumano Federico Bonilla, especialista en embriología, y agrega: “después de los 38 años, el 80 % de los ovocitos puede tener alteraciones cromosómicas”. “Esto es así porque los ovocitos tienen la edad de la persona portadora; se formaron dentro del útero de -digamos- ‘la abuela materna’ del futuro bebé”, añade.

Cuidar para el futuro

Así las cosas, la decisión tiene sus bemoles y sus riesgos, pero también una vía solución. Se trata de vitrificar células sexuales (también se hace con los gametos masculinos), lo que, si bien no garantiza un embarazo, abre la posibilidad de intentarlo. Esta solución es importante cuando lo que incide en la decisión de postergar son cuestiones estrictamente “personales”; pero cuando se relacionan con la salud son claves.

“Pasa con quienes deben realizarse tratamientos oncológicos o algunas pacientes que padecen endometriosis”, señala Fernando Neuspiller, presidente de WeFIV, y agrega: “tratamientos como quimio y radioterapia pueden afectar el sistema reproductor y causar disminución o pérdida de la fertilidad luego del cáncer”.

El documento explica también que en las mujeres con endometriomas que necesitan intervención quirúrgica, la vitrificación de óvulos previa a la cirugía preserva la fertilidad y aumenta las tasas de éxito posteriores.

“La vitrificación de ovocitos permite posponer la maternidad, pero la posibilidad de embarazo estará relacionada a la edad en que fue realizado el procedimiento -explica Neuspiller-. No existe un límite para mantener los óvulos vitrificados; pueden permanecer así por tiempo indeterminado hasta que la mujer desee utilizarlos”.

“La vitrificación tiene tasas de supervivencia de óvulos mayores al 90%, y estos mantienen la misma calidad que en el momento en el que fueron congelados”, agrega.

“En la Maternidad congelamos ovocitos de pacientes jóvenes con algún tipo de neoplasia y los resguardamos durante el tratamiento oncológico”, informa Bonilla y agrega: “incluso podemos proteger la fecundidad de las niñas prepúberes en caso de cáncer. Se toma tejido de la corteza ovárica y se congela. Cuando la niña termina su tratamiento, la corteza se reimplanta, y los ovarios recuperan su función hormonal y reproductiva”.

La guía aconseja que, antes de tomar la decisión de postergar el embarazo (y de cómo hacerlo) se controle la cantidad de folículos que tienen los ovarios (dentro de cada folículo hay un óvulo). Esa reserva ovárica va disminuyendo con la edad, pero también hay mujeres jóvenes con la reserva ovárica disminuida, lo que sería un buen motivo para preservar ovocitos incluso sin tener que enfrentar una quimio.

“Además, la reserva ovárica es predictora de la respuesta que se podrá lograr cuando se estimule la ovulación para llevar adelante la vitrificación, y da información sobre posibilidades de éxito, riesgos y complicaciones”, destaca Neuspiller.

Y llega el momento...

La situación nunca es sencilla. Incluso cuando la fertilización in vitro se logra en el primer intento, las tormentas emocionales son fuertes: incertidumbre, angustia, ansiedad... “Es un gran cóctel que causa mucho estrés, y las hormonas vinculadas, como el cortisol, pueden afectar la circulación uterina, la implantación embrionaria y la función de la placenta”, destaca Bonilla.

“Desear un hijo y no poder tenerlo es considerado estrenaste para el 90% de las personas implicadas. Y el impacto llega a diferentes esferas de la vida: social, económica, sexual y emocional”, advierte Sofía Casella, especialista en Psicología de la Reproducción Asistida.

“Siempre que se realiza un tratamiento de reproducción asistida es recomendable contar con apoyo psicológico, teniendo en cuenta todas las implicancias emocionales vinculadas al proyecto de tener un hijo”, destaca la guía, que podes descargar completa de aquí: www.wefiv.com/lp/planifica-tu-maternidad.