“...Si me resigno / terminaré tan normal / como una virgen / sin gloria”. Esos versos brutales forman parte del poemario que Virginia Weiss presentará esta tarde, y aunque se trata de su primer libro representa un debut lleno de experiencia, apuntalado por una voz conformada y sólida. Es que Weiss (Tucumán, 1983) ya había publicado parte de su obra en la Antología Federal de Poesía del NOA del CFI (2017), y en compendios como “Voces en cuarentena”, “Escritos de mujeres” (2020), “Poesía Contemporánea “ y “Escritos de mujeres 2” (2021).

Gabriela Olivé, de Inflorescencia Editorial, observa que en estos poemas Weiss ensaya sus fugas en el hastío de la vida adulta. Señala además: “la escritura aquí muchas veces empuja a las prácticas machistas de su lugar amenazante y las ridiculiza, busca un sentido o un espacio lejos de los deberes, lejos de los milagros, y nos invita a recuperar la fe, más cerca de la poesía”.

Verónica Juliano afirma que Weiss junta las palabras para conformar los versos y los poemas, como una búsqueda y afirmación de un lugar ajeno a lo sublime. “Se trata de poemas propios que no ansían los laureles, sino que se construyen como intentos para calmar la ansiedad y abrir un espacio de interlocución posible con el mundo pese a que, al final del día, se constate que la soledad es irremediable”. Así lo consignó en el prólogo la doctora en Letras, docente e investigadora en la UNT.

En una entrevista con LA GACETA, Weiss habla de su trayecto en la literatura, de cómo aborda la poesía y de cómo fue tomando forma, hasta ver la luz, “Como una virgen sin gloria”.

- Por qué empezaste a escribir poesía?

- Empecé muy chica. Tendría 10 u 11 años aproximadamente. Creo que por una necesidad de expresarme (era muy tímida) e indagar sobre las cosas que pasaban en mi interior; necesitaba comprender el mundo y a mí misma. A través de esa necesidad fui descubriendo también el placer que experimentaba al escribir.

- ¿Qué libros te hicieron poeta?

- Transformarse en poeta es un proceso de años de lecturas (no solo de libros), de formación en talleres, etc. No hay un libro específico que me haya vuelto poeta.

- ¿Y cuáles son tus principales influencias?

- La desfachatez de Walt Whitman y la genialidad de César Vallejo siempre me conmovieron, pero para ser sincera por quienes más me sentí influenciada en mi escritura fueron Alfonsina Storni y Alejandra Pizarnik, con las que encuentro puntos de identificación más profundos.

- ¿Cuánto tiempo te tomó conformar el poemario?

- El proceso duró más de un año y fue arduo. Gabriela Olivé, mi editora, leyó mi producción poética del 2015 al 2020 y me propuso que trabajemos juntas para publicar mi primer libro en Inflorescencia Editorial. Durante unos meses seleccionamos y editamos, luego se sumó la colaboración de la Dra. Verónica Juliano para el prólogo y otra de le artista Dibujame Cuir, que hizo la ilustración de tapa con un apoyo de la beca Sostener Cultura. El libro fue maquetado por el diseñador y artista Ricardo Ordóñez desde Córdoba.

- Sos técnica en Psicología Social, ¿qué relación hay entre psicología y poesía?

- Creo que es la indagación del Ser: un ser de necesidades; un ser contradictorio; que puede estereotiparse a veces o puede cambiar en sus profundidades; un ser poético que puede construir un universo y darle significado.

- Se han multiplicado las editoriales independientes y son varias las que desde Tucumán publican a autores de toda la región ¿Crees que hay un auge? Si es así, ¿a qué lo atribuirías?

- Sí hay un auge. Los cambios producidos en la sociedad han generado nuevas necesidades de expresión y por eso el surgimiento de nuevas editoriales. Me alegra mucho que se multipliquen los espacios de expresión para la poesía, y como autora tucumana me resulta importante contar con una editorial con perspectiva de género y diversidad en la provincia, como Inflorescencia.